La frase de que hay que estudiar bien las acciones para obtener ganancias, la habrás escuchado muchas veces. Últimamente también hay muchas personas a mi alrededor que empiezan a invertir en acciones, pero la mayoría comienza con expectativas vagas y luego termina con pérdidas y arrepentimientos. Por eso, esta vez he organizado desde lo básico que los principiantes deben saber sobre el estudio de acciones hasta estrategias prácticas.



Primero, es necesario tener claro qué son las acciones. Las acciones son simplemente valores que representan la propiedad de una empresa. Al comprar acciones, te conviertes en dueño de una parte de esa compañía. Por ejemplo, si tienes una acción de Samsung Electronics, posees aproximadamente el 0.0000018% del total de Samsung Electronics. Al poseer una participación, si la empresa va bien, puedes recibir dividendos, y si el precio de la acción sube, también puedes obtener ganancias por la diferencia de precio.

Pero las acciones no son adecuadas para todas las personas. Primero hay que entender tu perfil de inversión, situación financiera y capacidad de asumir riesgos. Especialmente, debes tener en cuenta que el precio de las acciones puede caer drásticamente en poco tiempo. Como en marzo de 2020, cuando el S&P 500 cayó un 34% en un mes durante la pandemia de COVID-19. Primero debes pensar si puedes soportar psicológicamente esa volatilidad.

Existen principalmente dos formas de operar en acciones. Invertir directamente en acciones individuales o usar productos de inversión indirecta como ETF o fondos. Las acciones individuales pueden ofrecer mayores rendimientos, pero también conllevan mayores riesgos. Por otro lado, los ETF y fondos están diversificados en varias acciones, por lo que el riesgo es menor. Las operaciones con fracciones de acciones o las inversiones en fondos de inversión periódica son muy recomendables para principiantes. Al invertir automáticamente una cantidad fija cada mes, puedes beneficiarte del interés compuesto y hacer crecer tu patrimonio a largo plazo.

Abrir una cuenta de acciones es más sencillo de lo que parece. Se puede hacer en unos minutos con una app en el teléfono inteligente. Solo necesitas tu identificación. Los tipos de cuentas incluyen cuentas de corretaje normales, ISA y CMA, pero para principiantes, lo más recomendable es comenzar con una cuenta de corretaje estándar. Por cierto, si ya tienes una cuenta de depósito y retiro en una institución financiera, tendrás que esperar 20 días hábiles para abrir otra en otra corredora, ya que es una regulación para prevenir delitos financieros.

Lo más importante al abrir una cuenta son las comisiones. Varían entre las diferentes corredoras, así que hay que compararlas cuidadosamente. Como es probable que sigas usando la misma corredora para tus operaciones iniciales, es inteligente escoger una con tarifas bajas desde el principio. En el sitio de la Asociación de Inversiones de Corea puedes comparar las comisiones fácilmente.

Lo primero que hay que aprender al estudiar acciones es cómo analizarlas. Hay dos métodos principales: análisis técnico y análisis fundamental. El análisis técnico consiste en predecir el movimiento futuro del precio observando movimientos pasados y volumen de transacciones. Se utilizan indicadores como medias móviles o MACD para determinar el momento adecuado para comprar o vender. El análisis fundamental, en cambio, evalúa el valor real de la acción analizando los estados financieros y el rendimiento de la empresa. Se consideran indicadores como PER, PBR y ROE.

La estrategia de inversión también es importante y se divide en corto plazo y largo plazo. La inversión a corto plazo busca ganancias rápidas, pero conlleva riesgos mayores y costos de transacción elevados. La inversión a largo plazo, que implica mantener las acciones por más de cinco años, aprovecha el interés compuesto y, con el tiempo, las ganancias crecen significativamente. Históricamente, el S&P 500 ha tenido un rendimiento promedio anual de aproximadamente el 10% desde 1957.

La gestión del riesgo es fundamental. La diversificación es clave. No compres solo acciones de una empresa, sino invierte en varias empresas y sectores diferentes. También debes establecer órdenes de venta automática (stop-loss) para limitar pérdidas si el precio cae por debajo de cierto nivel. Es recomendable ajustar periódicamente tu portafolio y no invertir todo tu dinero de una sola vez, sino distribuirlo en varias inversiones.

Al estudiar acciones, hay algunos consejos que debes recordar. Primero, empieza con cantidades pequeñas. Es importante ganar experiencia. Segundo, no sigas ciegamente a los demás. No te dejes llevar por la fiebre de las acciones temáticas o las que suben mucho en un día. Toma decisiones basadas en análisis objetivos. Tercero, dedica al menos 30 minutos diarios a leer noticias económicas y monitorear tus acciones de interés. Cuarto, lleva un registro de tus inversiones. Anota por qué compraste cada acción y qué resultados obtuviste para entender tus patrones.

En conclusión, estudiar acciones no es algo que se pueda hacer en uno o dos meses, sino que requiere constancia. Un análisis exhaustivo, gestión del riesgo y una estrategia adecuada son las claves del éxito. Si lo haces con perseverancia y cautela, podrás alcanzar tu objetivo de crecimiento patrimonial a largo plazo, como en una maratón.
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