Últimamente he visto a muchas personas preguntar sobre el concepto de hacer cortos, en realidad es una habilidad muy importante en la inversión, pero la mayoría de los minoristas no lo entienden en absoluto. Voy a explicarlo de manera sencilla.



En pocas palabras, hacer cortos es operar en sentido contrario. Normalmente, si estamos optimistas con una acción, compramos a un precio bajo y vendemos a un precio alto, esto se llama ir en largo. Pero el mercado no puede subir para siempre, los inversores inteligentes operan en sentido contrario cuando el mercado cae, es decir, venden a un precio alto lo que no poseen, y cuando el precio baja, lo compran de nuevo para devolverlo a la correduría, ganando la diferencia. Esta lógica puede parecer contraintuitiva, pero una vez dominada, también se puede ganar dinero en mercados bajistas.

¿Por qué aprender a hacer cortos? Un ejemplo real: si en el mercado solo se pudiera ir en largo, el resultado sería muy malo. Cuando las acciones suben, lo hacen de forma salvaje, y cuando bajan, caen en línea recta, haciendo que el mercado sea muy inestable. Pero si hay una suficiente lucha entre posiciones largas y cortas, el mercado será relativamente estable y saludable. Desde esta perspectiva, hacer cortos en realidad es una forma de cubrir riesgos, prevenir burbujas y aumentar la liquidez del mercado.

Existen varias formas principales de hacer cortos. La primera es el préstamo de acciones para vender en corto, es decir, pedir prestadas acciones a la correduría y vender, pero esta opción tiene un umbral alto y un proceso complejo, no muy adecuada para minoristas. La segunda son los Contratos por Diferencia (CFD), que recomiendo bastante porque llevan apalancamiento, tienen un umbral bajo y un proceso sencillo, solo necesitas pagar un margen del 5-10% para negociar posiciones de 10-20 veces el tamaño. La tercera es el mercado de futuros, que tiene un riesgo alto, un umbral elevado y requiere conocimientos especializados, por lo que no se recomienda para inversores individuales. La cuarta opción es comprar ETFs inversos, cuyo riesgo es controlado pero el coste es más alto.

Voy a poner un ejemplo práctico. Por ejemplo, las acciones de Tesla, que en noviembre de 2021 alcanzaron un máximo histórico de 1243 dólares, y luego comenzaron a corregir. Si en enero de 2022 piensas que no podrá superar ese máximo anterior, puedes hacer un corto. Pides prestada una acción a la correduría y la vendes, ingresando aproximadamente 1200 dólares en tu cuenta. Cuando el precio cae a unos 980 dólares, la compras de nuevo y la devuelves a la correduría, ganando aproximadamente 220 dólares de diferencia.

Hacer cortos en divisas funciona con una lógica similar. Por ejemplo, si crees que la libra esterlina se depreciará frente al dólar, puedes vender libras y comprar dólares. En el mercado de divisas, usando un apalancamiento de 200 veces y un margen de 590 dólares para abrir una posición, si el tipo de cambio cae 21 puntos, puedes ganar 219 dólares, con un rendimiento del 37%. Pero hay que tener en cuenta que el mercado de divisas está influenciado por tasas de interés, importaciones y exportaciones, inflación, políticas, entre otros factores, por lo que requiere un juicio profesional.

¿Por qué prefiero los CFD para hacer cortos? Comparado con el método tradicional de préstamo de acciones, los CFD tienen ventajas evidentes. Por ejemplo, para negociar acciones de Google con el mismo tamaño, solo necesitas 434 dólares de margen con CFD, mientras que con el préstamo tradicional necesitas 4343 dólares. La rentabilidad del CFD es del 34.6%, mientras que el préstamo solo del 3.4%. Además, los CFD no cobran comisiones de negociación, no tienen costos por mantener la posición durante la noche, y el proceso de operación es solo vender y comprar, mucho más simple que el préstamo de acciones.

Pero hacer cortos también conlleva riesgos, y esto hay que tomárselo en serio. Primero, el riesgo de liquidación forzada, ya que las acciones prestadas están en poder de la correduría, y ellos pueden exigirte cerrar la posición en cualquier momento. Segundo, el riesgo de error en la predicción: si el mercado se mueve en sentido contrario, tus pérdidas pueden ser ilimitadas. Por ejemplo, en una posición larga, solo puedes perder tu inversión inicial, pero en cortos, en teoría, las acciones pueden subir indefinidamente, y tus pérdidas también serán ilimitadas. Cuando el margen no sea suficiente, te liquidarán forzosamente, y las consecuencias pueden ser graves.

Por eso, hay varias precauciones al hacer cortos. Primero, no es recomendable para operaciones a largo plazo, ya que el potencial de ganancia es limitado y las corredurías pueden retirar los préstamos en cualquier momento. Segundo, no pongas demasiado en una sola operación; lo ideal es usar los cortos solo para cubrir posiciones largas, no como estrategia principal. Tercero, evita agregar posiciones cortas de forma impulsiva cuando estás en pérdidas; muchos cometen el error de aumentar la posición, lo cual es muy peligroso. La clave en cortos es entrar y salir con flexibilidad, y cerrar la posición a tiempo, ya sea con ganancia o pérdida.

En resumen, hacer cortos es una herramienta muy útil, pero requiere una comprensión y juicio profundo del mercado. Los ricos efectivamente ganan mucho haciendo cortos, pero siempre que tengan una buena expectativa de inversión y tomen decisiones con una relación riesgo-retorno razonable. Si solo sigues la corriente sin un plan claro, hacer cortos puede convertirse en una herramienta para perder dinero.
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