Acabo de recordar que muchas personas todavía no entienden qué es una recesión. En realidad, si comprendes bien este tema, tus inversiones serán mucho más seguras.



En términos simples, una recesión es una desaceleración económica severa durante un período prolongado, que generalmente se define como una disminución de la actividad económica en amplio alcance durante al menos 2 trimestres. Estados Unidos ha pasado por más de 48 recesiones desde su independencia, y los economistas suelen usar indicadores como el PIB, los ingresos, la tasa de desempleo y las ventas minoristas para diagnosticar si la economía está en recesión o no.

¿Por qué ocurre una recesión? Las causas son muy variadas. A veces, puede ser por una crisis en los precios del petróleo, otras por especulación en el mercado de valores, también por acumulación excesiva de deuda, o incluso por una desaceleración en las importaciones y exportaciones. Cuando países socios importantes como Estados Unidos, China, Alemania o Japón entran en recesión, esto afecta a otros países que dependen del comercio.

Veamos un poco de historia. En 2001, ocurrió la recesión de las punto-com, donde el NASDAQ cayó más del 82% en solo 8 meses, seguida por una tasa de desempleo del 6.3%. No fue tan grave como la Gran Recesión de 2007-2009, donde el PIB cayó un 5.1% y el desempleo alcanzó el 10%, debido a la crisis inmobiliaria y financiera. En esa ocasión, la Reserva Federal intervino con una política de flexibilización cuantitativa (QE) por más de 1.75 billones de dólares. Luego, en 2020, ocurrió la recesión por COVID-19, considerada la más severa, con un descenso del PIB del 19.2% en solo 2 meses, una tasa de desempleo del 14.7%, y una caída del 38% en el índice Dow Jones en corto tiempo.

Cuando llega una recesión, los inversores suelen cambiar su comportamiento. Venden activos riesgosos como acciones y petróleo, y se refugian en activos seguros como oro, bonos o efectivo. Por ejemplo, durante COVID, el oro subió un 32%, mientras que las acciones cayeron un 38% y el petróleo casi no valía nada. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. bajaron porque los inversores compiten por comprarlos.

¿Y qué deberían hacer los inversores durante una recesión? No deberían aumentar sus apuestas en activos riesgosos, ni endeudarse mucho, y deben tener cuidado con los préstamos a tasa variable, porque cuando la economía se recupere, las tasas subirán en su lugar.

¿Pero qué sí deberían hacer? Deberían cambiar a activos seguros, mantener un empleo estable, y usar el efectivo que tengan para comprar activos a precios bajos durante la recesión. Esto se considera una buena estrategia de inversión. Además, si necesitan pedir prestado, un préstamo a tasa fija (FRM) será más seguro, porque la tasa se mantiene fija. Si la economía se recupera y las tasas suben, seguirán pagando la misma tasa.

En resumen, ¿qué es una recesión? Es un período en el que hay que tener precaución, pero no hay que alarmarse. Preparar una cartera diversificada y saber qué hacer cuando llega una recesión ayudará a atravesar los momentos difíciles. Y si uno está bien preparado, la recesión no será un momento de angustia, sino una oportunidad para invertir de manera inteligente.
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