Las recientes acciones del Banco de Japón son un poco difíciles de entender. El 28 de abril mantuvieron la tasa de interés en 0.75%, lo cual cumplía con las expectativas del mercado, pero lo clave fue el tono del gobernador Ueda en la conferencia de prensa. Dijo que podrían subir las tasas si la inflación sigue al alza o si los riesgos para la economía son limitados, lo que suena bastante hawkish, pero el mercado no pareció comprarlo.



En ese momento, el dólar/yen cayó por debajo de 159, pareciendo que la tendencia del yen se invertía. ¿Y qué pasó después? El gobernador Ueda no mencionó claramente un aumento en junio, y el dólar/yen rebotó inmediatamente a 159.65. Este movimiento de subir primero y bajar después refleja la confusión del mercado respecto a las verdaderas intenciones del banco central.

Desde las declaraciones del banco, parece que están ajustando sus expectativas. La inflación prevista se ha elevado considerablemente, mientras que las proyecciones de crecimiento económico se han reducido notablemente, lo que indica preocupaciones sobre la situación en Oriente Medio. De los nueve miembros, tres abogan por subir las tasas, lo que muestra que no hay consenso total en el interior del banco. Esta divergencia en sí misma sugiere la complejidad de la decisión.

¿Cuál es el consenso actual del mercado? Los swaps de tasas de interés a un día muestran que la probabilidad de un aumento en junio es aproximadamente del 65%. Los estrategas de Sumitomo Mitsui Banking Corporation creen que, si la situación en Oriente Medio se calma, el banco central podría subir aún más las tasas entre junio y julio. Pero esa “si” es muy importante: la incertidumbre externa sigue siendo muy alta.

El principal punto de presión para el yen está cerca de los 160. La ministra de Finanzas de Japón, Shunichi Suzuki, ya advirtió que intervendrán en el mercado de divisas las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Esto no es solo una amenaza vacía; los estrategas de Saxo Bank señalan que el riesgo de intervención podría limitar la expansión de las posiciones cortas en yenes. La previsión del National Australia Bank es más específica, indicando que el umbral para intervenir será más alto, y que la línea de defensa final podría estar en torno a los 162.

Para que el yen siga subiendo, se necesita evidencia más clara de que el banco central está dispuesto a seguir ajustando la política en medio de la incertidumbre externa. La situación actual es que, por un lado, el mercado espera una subida de tasas, y por otro, las autoridades están preparadas para intervenir y evitar una depreciación excesiva del yen. Esta lucha continuará. A corto plazo, los 160 son una barrera psicológica; es probable que se rompa, pero la amenaza de intervención gubernamental puede generar volatilidad. A largo plazo, todo dependerá de cómo evolucione la situación en Oriente Medio y las perspectivas de la economía global.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado