Hace poco revisaba algunos balances y me topé con un tema que muchos inversores pasan por alto: cómo saber realmente si una empresa puede pagar sus deudas. No hablo de liquidez a corto plazo, sino de la capacidad real de una compañía para responder de todo lo que debe. Eso es exactamente lo que mide el coeficiente de garantía.



La diferencia con otros ratios es clave. Mientras que el ratio de liquidez te dice si una empresa puede pagar en el próximo año, el coeficiente de garantía te muestra el panorama completo: ¿tiene suficientes activos para cubrir toda su deuda, sin importar cuándo venza? Es la diferencia entre tener dinero hoy y tener patrimonio real.

Los bancos lo saben bien. Cuando pides un crédito renovable, miran tu liquidez. Pero cuando solicitas un préstamo de varios años para maquinaria o inmuebles, lo primero que revisan es tu coeficiente de garantía. Es su forma de asegurarse de que no desaparecerás en el medio plazo.

La fórmula es simple: divides activos totales entre pasivos totales. Eso es todo. Tomas el balance de una empresa y haces esa división. Con Tesla, por ejemplo, los números eran sólidos: 82.34 dividido entre 36.44 da 2.26. Con Boeing, la historia era diferente: 137.10 entre 152.95 resultaba en 0.89. Dos historias completamente opuestas.

Ahora bien, ¿qué significan estos números? Aquí es donde la mayoría se pierde. Un coeficiente de garantía por debajo de 1.5 es una bandera roja: la empresa tiene demasiada deuda y riesgo de quiebra. Entre 1.5 y 2.5 es lo normal, el rango donde deberían estar la mayoría de compañías saludables. Por encima de 2.5 puede ser preocupante también, porque sugiere que la empresa no está usando bien su capacidad de endeudamiento, tiene demasiados activos parados.

Pero aquí viene lo importante: no puedes quedarte con el número. Tesla parecía sobreapalancada, pero es una tecnológica. Ese tipo de empresas necesitan capital para investigación. Si lo pidieran todo prestado, estarían en riesgo real. Boeing, en cambio, tenía un coeficiente de garantía bajo por la caída de demanda post-COVID, no por un modelo de negocio inherentemente riesgoso.

Revlon es el ejemplo perfecto de lo que puede salir mal. En septiembre de 2022, tenía 5.020 millones en deudas pero solo 2.52 millones en activos. Su coeficiente de garantía era 0.50. Eso no es un número, eso es una sentencia de muerte. La empresa no podía pagar ni la mitad de lo que debía. Y claro, meses después quebró.

La ventaja de este ratio es que funciona igual para empresas grandes y pequeñas. No necesitas ser contador para sacarlo. Y lo más importante: todas las empresas que quebraron tenían un coeficiente de garantía comprometido antes de caer. Es un indicador que funciona.

Mi consejo: no lo uses solo. Combínalo con el ratio de liquidez, mira la tendencia histórica de la empresa, compara con su sector. Pero si ves un coeficiente de garantía deteriorándose año tras año, eso es una señal que no puedes ignorar. Es la manera más segura de detectar problemas de solvencia antes de que se conviertan en desastres.
TSLA1,28%
BA0,29%
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado