Acabo de echar un vistazo a la situación de Pi, y bueno, no es precisamente alentador. El precio ha caído completamente desde las expectativas iniciales. Hablamos de unos $0,15 actualmente, después de haber llegado a $0,86. Eso es duro.



Pero volvamos al principio: ¿Qué es exactamente este Minado de Pi que ha fascinado a tanta gente? La idea suena tentadora: simplemente abrir una app, pulsar un botón a diario y ya se van acumulando Pi Coins. Suena demasiado bien para ser verdad, ¿verdad? Bueno, también lo es.

Lo que pasa es: No es un minado real en el sentido clásico. Con Bitcoin u otras monedas Proof-of-Work necesitas una potencia de cálculo enorme. Con Pi, es diferente. La red Pi usa el Stellar Consensus Protocol y se basa en un modelo de compromiso. Construyes llamados Círculos de Seguridad — contactos de confianza que juntos forman un grafo de confianza. Esa es la base de todo el sistema. No hay minería en el sentido técnico, sino un sistema de tokens por actividad, que llaman minado.

La realidad del minado de Pi es, por tanto: demuestras presencia diaria, construyes confianza, y a cambio recibes monedas. Sin hardware, sin costos de electricidad, sin cálculos reales. Marketing inteligente, hay que decirlo. Y funcionó: 55 millones de usuarios activos se unieron.

Solo que: La red principal abierta (Open Mainnet) está en marcha desde febrero, y desde entonces no ha ido como se esperaba. El precio del IOU (que son promesas de futuras monedas) ha colapsado. De las esperanzas de alcanzar varios dólares, ahora estamos en 15 centavos. Una caída de más del 80% en un año.

Técnicamente, tampoco pinta mejor. El RSI está débil, el MACD negativo, el volumen en descenso. No hay señal clara de compra. El soporte en $0,60 fue roto, y ahora el mercado prueba cuánto valor real queda.

La gran pregunta sigue siendo: ¿Puede Pi seguir subiendo? En teoría, sí. Con solo 10,5 mil millones de monedas en circulación, un dólar sería posible. Pero la oferta máxima es de 100 mil millones. Y si se van liberando poco a poco, la presión sobre el precio será enorme. Entonces, incluso $1 ya no sería realista si la demanda no crece exponencialmente.

Para los pioneros a largo plazo, que minaron gratis, cada precio positivo es una ganancia — matemáticamente hablando. Pero, ¿y para los nuevos? ¿Por qué comprar ahora si el gráfico no muestra fuerza y la red aún no funciona bien? Esa es la pregunta clave.

Mi valoración: Pi está en una fase de consolidación con tendencia a la baja. El proyecto no es un fraude — nadie tuvo que invertir dinero, no hay tarifas ocultas. Pero la falta de transparencia es un problema real. Promesas de años, hojas de ruta vagas, sin auditorías externas. Y ese misterioso precio de $314 que la comunidad comparte? Total ilusión.

En resumen: El minado de Pi fue un experimento interesante, pero actualmente faltan los impulsos fundamentales. Quien entre ahora, lo hace en contra de la tendencia y con la esperanza de que la venta masiva haya terminado. Es especulación, no inversión.
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