El año 2026 será un año en el que los tailandeses deben estar atentos a un nuevo peligro que pocos mencionan, que es la deflación o la caída continua de los precios de los bienes. Suena bien, ¿verdad? Los precios bajan, pero en realidad es una señal peligrosa que indica que la economía está enferma.



Es diferente a la alta inflación que hemos visto antes, cuando los precios subían cada día. Ahora estamos en una fase en la que los precios bajan en su lugar. Pero el problema es que cuando la gente sabe que los precios seguirán bajando, dejan de comprar, lo que hace que los negocios no puedan vender, tengan que reducir precios aún más, disminuir empleos y salarios, y así se inicia un ciclo vicioso del que es difícil escapar.

Para Tailandia, esta situación presenta un riesgo muy alto. Se estima que el PIB en 2026 crecerá solo entre 1.5% y 1.6%, lo cual es muy bajo. Además, la deuda de los hogares supera el 85% del PIB y la sociedad envejece rápidamente. Todo esto es una señal de que la demanda se debilitará y los precios de los bienes tenderán a bajar.

La deflación no es un fenómeno nuevo. La historia económica está llena de casos aterradores. Durante la Gran Depresión (1929-1933), Estados Unidos vio una caída acumulada del 27% en los precios al consumidor, el mercado de valores colapsó, los bancos quebraron, la cantidad de dinero en circulación se redujo en más del 30%. El resultado fue una tasa de desempleo del 25% y una economía paralizada.

Otro caso interesante es Japón. Después del estallido de la burbuja en 1990, el país quedó atrapado en una deflación persistente por más de 30 años. Los precios de la tierra y las acciones cayeron, las empresas japonesas dejaron de invertir y en su lugar se centraron en pagar deudas. Los japoneses están acostumbrados a esperar a que los precios bajen, por lo que retrasan el consumo, los salarios permanecen estancados. Esa es la imagen de una deflación prolongada y destructiva.

Lo que hay que entender es que la deflación no es solo una caída en los precios. Es una señal de que la capacidad de compra de la población se está debilitando, la confianza en el sistema económico disminuye, la circulación del dinero en el sistema se ralentiza, los bancos endurecen los préstamos y las deudas se vuelven una carga mayor, porque los ingresos bajan pero las deudas permanecen iguales. Esto es lo que llamo "la acumulación de deuda".

En los mercados financieros, las acciones de las empresas cotizadas sufrirán por menores ganancias, y los precios de las acciones caerán, especialmente las de sectores cíclicos que suben y bajan con la economía. Lo mismo ocurre con bienes raíces: los precios y los alquileres bajan, aumentando el riesgo de impagos.

¿En qué deberíamos invertir en un entorno de deflación? Para quienes desean preservar su capital, "Cash is King" (el efectivo es rey). Mantener dinero en efectivo o en fondos del mercado monetario te da liquidez para comprar activos de buena calidad a precios bajos (activos en dificultades) cuando pase la crisis.

Los bonos gubernamentales, especialmente los a largo plazo, serán una fortaleza sólida. Cuando los bancos centrales bajan las tasas de interés, los precios de los bonos suben. La rentabilidad real (Real Return) aumenta porque los intereses se vuelven más valiosos en relación con el precio del bono. Los fondos ETF de bonos estadounidenses a largo plazo, como TLT, son una buena opción.

Las acciones defensivas (Defensive Stocks) tampoco deben ser ignoradas. Sectores esenciales como alimentos, bebidas, tabaco, todavía tienen demanda incluso en recesión. Los servicios públicos, como electricidad y agua, con ingresos estables, y el sector médico, que no se detiene ante las crisis económicas, también son opciones seguras.

El oro también es popular en tiempos de deflación severa. Es un activo seguro cuando la confianza en los bancos se desploma. Los bancos centrales de todo el mundo siguen comprando oro. Las tasas de interés en baja favorecen el aumento del precio del oro.

Pero para quienes se atreven a especular durante una crisis, las herramientas CFD permiten obtener ganancias en cualquier escenario. La venta en corto (Short Selling) consiste en abrir una posición de venta cuando se espera que el mercado caiga. Si analizas que el S&P 500 va a desplomarse, puedes vender en corto. Cuando el precio baja como esperabas, obtienes beneficios por la diferencia.

También puedes operar bonos como profesional, si crees que las tasas de interés bajarán y los precios de los bonos subirán. Abre una posición larga (Long) en CFD de TLT. También puedes operar con oro (XAU/USD), usando apalancamiento para maximizar la inversión.

En resumen, 2026 será un año en el que debes entender qué es la deflación. No es un fenómeno lejano, sino que puede determinar tu destino financiero. Ajustar tu portafolio para incluir bonos, acumular oro o usar estrategias de venta en corto son formas de no solo "sobrevivir", sino también de obtener beneficios mientras otros entran en pánico.
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