Recientemente he observado un fenómeno bastante interesante, la tendencia del dólar estadounidense ya no es esa fuerza unidireccional del pasado, sino que ha cambiado a un rango de consolidación en niveles altos. Desde el primer trimestre de este año, los datos de empleo no agrícola han sido consistentemente fuertes, y la inflación no muestra signos de disminuir, lo que ha llevado a que las expectativas del mercado respecto a la Reserva Federal hayan pasado de anticipar una política de flexibilización rápida a una ruta de recortes de tasas de interés "lenta, tardía y escasa".



Honestamente, el impacto en el tipo de cambio del dólar es más complejo de lo que imaginaba. Muchos piensan que bajar las tasas siempre significa que el dólar se depreciará, pero en realidad no es así. La fortaleza del dólar depende de la combinación de diferencial de tasas, demanda de refugio y flujos de capital globales, no solo de un factor aislado. He notado que actualmente el índice del dólar oscila entre 90 y 100, aunque desde su pico de 114 en 2022 ha caído aproximadamente un 15%, esta situación de estancamiento ha durado casi un año, lo que en realidad muestra la resiliencia del dólar.

La clave está en entender por qué el dólar todavía tiene soporte. Primero, la influencia global de Estados Unidos sigue siendo fuerte, y el dólar sigue siendo la principal moneda de refugio. Segundo, si Europa o Japón reducen las tasas más lentamente o mantienen políticas más acomodaticias, el dólar podría mantenerse fuerte debido a su diferencial de tasas relativo. Por eso, solo observar la política estadounidense no es suficiente; hay que comparar las políticas de los bancos centrales a nivel global.

Desde la perspectiva de asignación de activos, la tendencia del dólar tiene impactos muy diferentes en distintos mercados. Cuando el dólar está en una fase de consolidación en niveles altos, activos como el oro y las criptomonedas, que sirven para protegerse contra la inflación, suelen tener oportunidades. Bitcoin, como "oro digital", en escenarios de depreciación del dólar o aumento de la inflación, es especialmente visto como una herramienta de preservación de valor. En el mercado de acciones, la reducción de tasas en EE. UU. ciertamente atraerá capital, pero si el dólar se debilita demasiado, los fondos extranjeros podrían trasladarse a Europa o mercados emergentes, lo que afectaría la atracción de capital hacia las acciones estadounidenses.

Creo que vale la pena prestar atención a que la desdolarización es una tendencia a largo plazo, pero no hará que en el corto plazo el índice del dólar pase directamente de 100 a 90. Los bancos centrales de diferentes países están reduciendo sus tenencias de bonos estadounidenses y aumentando sus reservas en oro, pero la posición central del dólar en las reservas y en los sistemas de liquidación globales todavía es difícil de reemplazar a corto plazo. Esto significa que en el próximo año, el dólar probablemente seguirá en un rango alto, con una tendencia a consolidarse en niveles algo débiles, en lugar de una caída abrupta.

Para los traders, en el corto plazo, es recomendable seguir datos como el IPC, el empleo no agrícola y las reuniones del FOMC, que influyen en las expectativas de tasas de interés, para aprovechar cada pequeña fluctuación. Si no se hace trading intradía, se puede usar los niveles de soporte y resistencia del índice del dólar, junto con las diferencias en las políticas de los bancos centrales, para buscar oportunidades de trading en ciclos de varias semanas o meses. Por ejemplo, en USD/JPY, tras el fin de las tasas ultra bajas en Japón, el yen ha fortalecido, por lo que el dólar frente al yen podría depreciarse; en Taiwán, en un ciclo de recortes de tasas del dólar, se espera una apreciación, aunque no de gran magnitud; el euro, en comparación con el dólar, es relativamente más fuerte, pero también con límites en su movimiento.

A largo plazo, en lugar de esperar pasivamente la volatilidad del tipo de cambio, es mejor planificar con anticipación. Se puede diversificar el riesgo de la volatilidad del dólar usando oro, divisas y otros activos, especialmente cuando el dólar está en una fase de consolidación en niveles altos o en proceso de debilitamiento, ya que estas estrategias suelen ayudar a equilibrar la cartera global. En el entorno actual del mercado, entender los múltiples factores que afectan al dólar es mucho más importante que simplemente apostar a su subida o bajada.
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