Un creador de cripto perdió 2 millones en segundos por un descuido al cambiar de pestaña.


Su nombre era Hugh Karp, y estaba haciendo lo que siempre hacía: una transmisión en directo corriente. Comentando sobre mercados, inspeccionando billeteras, orientando a los espectadores a través de operaciones. Nada extraordinario. Nada que levante sospechas.
De repente, por un instante breve, su archivo de clave privada se proyectó en la pantalla.
La mayoría de quienes miraban se lo pasaron totalmente por alto. Los bots no. Jamás se lo pierden.
En cosa de minutos, su billetera estaba siendo desvalijada en directo, ahí mismo en la transmisión. ETH esfumado. Stablecoins esfumadas. NFTs esfumados.
Los espectadores presenciaban cómo se confirmaban las transacciones antes de que Hugh ni se percatara de lo que sucedía. Para cuando asimiló lo que miraba, no quedaba nada que rescatar.
Esa es la faceta de cripto que jamás resulta más sencilla de explicar a la gente del exterior. No existe atención al usuario. No hay reembolso. No hay un teléfono al que marcar para explicar que fue un accidente. Las claves quedan expuestas, los fondos se desplazan, y ahí termina todo.
Un cambio involuntario de pestaña. Un millonario transformado en relato de alerta en menos de tres minutos.
ETH-3,63%
post-image
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado