He notado un movimiento interesante en la tendencia del valor del yen en los últimos meses, especialmente en comparación con el baht tailandés, que es un tema que los inversores en la región deben seguir de cerca.



El yen japonés es una de las cinco monedas más negociadas en el mercado de divisas, no solo porque Japón sea la quinta economía más grande del mundo, sino también porque el yen sigue siendo un activo seguro que los inversores globales buscan en tiempos de riesgo en el mercado.

La tendencia del yen en 2566 muestra una imagen bastante compleja. El par JPY/THB se negocia alrededor de 0.2176 baht por yen, por encima del soporte en varias décadas de 0.2150, ligeramente. En los últimos diez años, el yen se ha depreciado más del 30%, especialmente desde 2563 en adelante.

Lo que he observado es que la política monetaria del Banco de Japón es un factor principal que impulsa la tendencia del yen en 2566. Japón sigue siendo cauteloso en relajar su política, aunque la inflación se sitúa entre 2.5 y 3.5%, por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón. En contraste, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo han comenzado a relajar sus políticas de manera decidida. Esta diferencia ha mantenido al yen bajo presión.

La tasa de interés de política del Japón sigue en -0.1%, y el control de la curva de rendimiento (YCC) continúa en marcha. Sin embargo, cuando el Banco de Japón redujo sus compras de bonos de 9 billones de yenes a 7.5 billones en el segundo trimestre de 2025, esta señal impulsó una ligera recuperación del yen.

En cuanto a la moneda tailandesa, todavía mantiene una buena estabilidad, impulsada por la recuperación del turismo, el comercio regional fuerte y la entrada de capital extranjero, lo que mantiene la presión sobre el yen en relación con el baht.

Al considerar la tendencia del yen a finales de 2025, existe la posibilidad de que se recupere a niveles de 0.2250 a 0.2300 si el Banco de Japón sale de YCC de manera decidida y la inflación se mantiene alta. Sin embargo, si no actúa con cautela, el yen podría volver a probar nuevos mínimos.

Para 2026, en el momento actual, lo que hay que seguir es el cambio en las políticas monetarias globales. La diferencia en las tasas de interés entre países jugará un papel importante. Si la Fed continúa bajando las tasas, mientras Japón va ajustando su política de manera gradual, esta diferencia podría favorecer la apreciación del yen.

Desde un análisis a largo plazo, el tipo de cambio JPY/THB ha estado en una tendencia bajista desde 2012. Después de caer por debajo de 0.2400 en 2023, este par ha intentado recuperarse pero no ha logrado mantener el impulso alcista. Desde 2024 hasta ahora, la negociación ha estado entre 0.2150 y 0.2250.

Las señales del gráfico a largo plazo indican un patrón de mínimos que podría formarse en 0.2150, siempre que este soporte se mantenga y los factores macroeconómicos sean coherentes. La tendencia del yen podría fortalecerse lentamente hasta niveles de 0.2300 a 0.2400 en 2026.

No obstante, si no se mantiene la base actual, el yen podría volver a probar mínimos por debajo de 0.2100, especialmente si Japón continúa con políticas de relajación, mientras que Tailandia se beneficia de un crecimiento sólido.

Otro factor a seguir es la repatriación de fondos por parte de los inversores japoneses, en medio de la incertidumbre en los mercados emergentes. La repatriación de capital suele fortalecer al yen. Además, los conflictos geopolíticos en Asia podrían aumentar la demanda del yen como activo seguro regional.

Desde la perspectiva de los indicadores técnicos, los 13 principales que analicé muestran que 7 señales son de venta, 1 de venta y 5 neutrales. Las medias móviles están distribuidas en 6 para vender y 6 para comprar, lo que indica que no hay una tendencia clara en el marco temporal a corto plazo.

Lo interesante es que, aunque los indicadores técnicos muestran una tendencia bajista, los niveles de soporte a largo plazo podrían ser señales de un posible cambio si cambian las percepciones del mercado.

En resumen, la tendencia del yen en 2026 dependerá en gran medida de las decisiones del Banco de Japón. 2025 fue un año clave, y 2026 será un año para observar cómo actúa Japón. Los traders e inversores interesados en este par deben seguir de cerca las señales de política del país, ya que pequeños cambios en la política pueden tener un impacto significativo en el tipo de cambio.
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