¿Alguna vez has pensado en cómo funcionan en realidad algunas de las mayores fortunas del mundo? Estaba leyendo sobre Vicky Safra y me pareció muy interesante su historia. No es ese tipo de multimillonario que aparece en los medios todo el tiempo, ¿sabes? Al contrario.



Vicky Safra es básicamente la mujer más rica de Brasil según los rankings internacionales, con un patrimonio estimado en torno a US$ 16,6 mil millones. Pero su historia comienza mucho antes, allá en el siglo XIX, cuando la familia Safra ni siquiera estaba en Brasil todavía. Sus antepasados financiaban caravanas comerciales en el Imperio Otomano usando camellos para transportar mercancías. Muy diferente a hoy, ¿verdad?

Lo que me pareció curioso es que Vicky Safra es griega, nacida en 1952, pero su vida cambió completamente cuando se casó con Joseph Safra en 1969 con solo 17 años. Joseph era hijo de Jacob Safra, quien emigró a Brasil en 1953 y fundó la Safra Importación y Comercio. Luego se convirtió en uno de los banqueros más grandes del siglo XX, junto con su hermano Edmond.

Después de que Joseph falleció en 2020, Vicky Safra asumió la gestión patrimonial de la familia. Y mira, ella hace esto de manera muy discreta. Vive en Suiza, rara vez concede entrevistas, prácticamente nadie la ve en los medios. Esa ha sido siempre la cultura de la familia Safra: enfoque en solidez financiera y confidencialidad.

Los principales activos que administra ahora incluyen el Banco Safra en Brasil, J. Safra Sarasin en Suiza que trabaja con banca privada global, y también tiene esos inmuebles icónicos como el Gherkin en Londres y un edificio en Madison Avenue en Nueva York. Todo esto con activos bajo gestión estimados en unos US$ 90 mil millones.

La pareja tuvo cuatro hijos que fueron preparados desde temprana edad para asumir responsabilidades en los negocios. Jacob se encarga de las operaciones internacionales, David supervisa los negocios en Brasil, y otros miembros de la familia tienen roles diferentes — algunos ni siquiera trabajan directamente en bancos, sino en otros negocios.

Lo que diferencia a Vicky Safra de muchos otros multimillonarios es que ella invierte bastante en filantropía. La Fundación Vicky y Joseph Safra apoya proyectos en educación, artes, salud y hospitales. Demuestra que para esta familia, la riqueza no es solo acumular, sino también generar impacto social.

Toda esta historia de la familia Safra es como un estudio de caso de cómo preservar y hacer crecer el patrimonio a lo largo de casi 180 años. Mientras mucha gente piensa que un multimillonario tiene que estar en los medios todo el tiempo, Vicky Safra demuestra que se puede tener influencia económica global sin ser celebridad. Muy diferente, pero funciona.
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