Se informó que los Emiratos Árabes Unidos intentó persuadir a países como Arabia Saudita y Qatar para que participaran en la lucha contra Irán, pero fueron rechazados y luego abandonaron la OPEP.

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La historia detrás de la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP está emergiendo.

Según Bloomberg, el 15 de mayo, la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP tiene detrás un evento diplomático poco conocido: el presidente de los Emiratos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, intentó en los primeros momentos del conflicto convencer a países vecinos como Arabia Saudita de unirse en contra de Irán, pero fue rechazado y optó por colaborar de manera independiente con Estados Unidos e Israel, lo que provocó una profunda ruptura en las relaciones con Arabia Saudita.

El 28 de abril, los Emiratos anunciaron que abandonarían la OPEP y la OPEP+ a partir del 1 de mayo, lo que sacudió los mercados energéticos mundiales. Según Global Times, el 16 de mayo, el ministro de Energía de los Emiratos, Suhail Mazrouei, respondió en la plataforma social X que “esto es una decisión soberana basada en su visión económica a largo plazo, su creciente capacidad energética y su compromiso duradero con la seguridad energética global”, y enfatizó que “no se trata de consideraciones políticas ni refleja desacuerdos con sus socios”.

Sin embargo, los medios citando a varias fuentes informadas presentan un panorama completamente diferente.

Rechazo a la contraofensiva conjunta, los Emiratos en aislamiento

Tras el inicio de operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, el presidente de los Emiratos mantuvo una serie de llamadas con líderes de países del Golfo, incluido el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman.

La decisión central del presidente de los Emiratos fue: los países del Golfo deben responder en conjunto para ejercer una disuasión efectiva contra Irán. En las llamadas, recordó que la Comisión del Golfo (GCC), creada en 1981, fue diseñada precisamente para responder a la amenaza de la Revolución Islámica de Irán.

Pero la respuesta de Arabia Saudita fue: esto no es nuestra guerra.

Según una fuente familiarizada con la toma de decisiones en Abu Dabi, los colegas árabes del Golfo dejaron claro que “esto no es su guerra”. La postura de Arabia Saudita enfatiza la disuasión y la defensa, separando sus acciones contra Irán con Estados Unidos e Israel, y considera que la postura de los Emiratos conlleva “riesgos de escalada”.

Qatar consideró responder a los ataques a la planta de gas natural licuado (GNL) de Ras Laffan en Irán, pero finalmente optó por actuar como mediador en una escalada menor. Baréin y Kuwait siguieron la postura de Arabia Saudita, manteniéndose al margen. Omán, por su cercanía con Irán, nunca fue considerado un actor potencial.

Los Emiratos actuaron de manera unilateral. Según informes, desde principios de marzo, sin apoyo de aliados del Golfo, lanzaron ataques limitados contra Irán, y en abril volvieron a atacar.

Irán enfoca sus golpes en los Emiratos

Los Emiratos pagaron un precio alto por esta postura.

Según datos de la autoridad emiratí citados por The Paper, Irán lanzó aproximadamente 550 misiles balísticos y de crucero, además de más de 2200 drones, en ataques que incluso superaron los dirigidos a Israel.

Estos ataques dañaron gravemente los sectores de aviación, turismo y bienes raíces en los Emiratos, provocando grandes olas de suspensión de pagos y despidos, y dañando la imagen del país como centro financiero y turístico internacional.

Relaciones entre Arabia Saudita y Emiratos, en crisis

Arabia Saudita no quedó completamente al margen. Según funcionarios informados, en marzo, Arabia Saudita llevó a cabo ataques contra Irán y luego informó a Irán, iniciando un intenso diálogo diplomático que llevó a un entendimiento, y como resultado, los ataques directos a objetivos en territorio iraní disminuyeron notablemente.

El profesor Andreas Krieg, de la Escuela de Seguridad de la King’s College de Londres, señaló que las operaciones secretas de Arabia Saudita “buscaban evitar humillar públicamente a Irán para no provocar una represalia iraní”, y que preferían usar canales diplomáticos a través de Pakistán, Omán y Qatar, “declarando claramente que no tenían intención de luchar codo a codo con Israel”.

Luego, Arabia Saudita se enfocó en impulsar a Pakistán en mediaciones entre Estados Unidos e Irán. Los Emiratos, insatisfechos, consideraron que no fueron consultados adecuadamente en estos esfuerzos diplomáticos. En abril, rechazaron renovar un préstamo de 3 mil millones de dólares a Pakistán, y Arabia Saudita intervino para cubrir esa brecha.

Yang Yulong, investigador del Centro de Estudios de la Franja y la Ruta en la Universidad de Lanzhou, afirmó a The Paper que “la competencia regional entre Emiratos y Arabia Saudita ya ha formado sus propios bloques. Arabia Saudita busca fortalecer alianzas con Pakistán, Turquía y Egipto, mientras que los Emiratos, para contrarrestar la influencia de Arabia Saudita y Turquía, optan por fortalecer su cooperación con los países del grupo ‘I2U2’ (Estados Unidos, Israel, Emiratos e India)”.

¿Salida de la OPEP: ¿una señal estratégica o una decisión económica?

La salida de los Emiratos de la OPEP refleja la acumulación de estas fracturas.

El 28 de abril, los Emiratos anunciaron oficialmente su salida de la OPEP y la OPEP+ a partir del 1 de mayo. La organización confirmó la decisión en un comunicado el 3 de mayo. En la estructura de la OPEP+, Emiratos es el cuarto mayor productor, después de Arabia Saudita, Rusia e Irak, por lo que su salida tiene un impacto sustancial en el panorama energético global.

Según Global Times, la declaración del ministro Mazrouei calificó la decisión como una “elección estratégica soberana”, basada en “visión económica a largo plazo” y “intereses nacionales”, sin relación con consideraciones políticas.

Algunos medios también sitúan esta decisión en un contexto más amplio: el descontento de los Emiratos con la dirección de la OPEP liderada por Arabia Saudita, su apoyo a diferentes bandos en conflictos en Yemen y Sudán, y su competencia económica directa. Las diferencias en la postura respecto a Irán, en la guerra, serían solo la última gota que colmó el vaso.

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