Últimamente he estado observando la tendencia del oro, y he descubierto un fenómeno interesante: el oro sigue subiendo, pero la lógica detrás es mucho más compleja que la superficie.



A menudo decimos que el oro sube por inflación o pánico, pero en realidad, lo que impulsa esta tendencia alcista es un problema estructural más profundo. El sistema de crédito del dólar estadounidense ha comenzado a mostrar fisuras, y el hecho de que en 2022 se congelaran las reservas de divisas, sacudió directamente los fundamentos de la seguridad de los activos soberanos. Desde entonces, el mercado ha comenzado a reevaluar el oro: ya no es solo una herramienta de cobertura contra la inflación, sino también un seguro integral contra riesgos geopolíticos, presiones fiscales y la confianza en la moneda.

¿Por qué el oro sigue subiendo? Divido los factores que influyen en dos categorías. Una son las variables lentas, las fuerzas estructurales que realmente elevan el nivel base. La primera es la reevaluación a largo plazo de la confianza en el dólar, con el aumento del déficit fiscal en EE. UU. y una tendencia clara de desdolarización, donde los fondos continúan migrando de activos en dólares a activos tangibles, esto no es un fenómeno a corto plazo. La segunda es que los principales bancos centrales siguen acumulando oro; según datos de la Asociación Mundial del Oro, en 2025, las compras netas de oro por parte de los bancos centrales superarán las 1200 toneladas, rompiendo por cuarto año consecutivo la barrera de las mil toneladas. Lo más importante es que el 76% de los bancos centrales entrevistados creen que en los próximos cinco años aumentarán su proporción de oro, y también esperan que la proporción de reservas en dólares disminuya. Este cambio de comportamiento a nivel de bancos centrales indica una duda a largo plazo sobre el sistema del dólar, y no es una especulación a corto plazo.

La otra categoría son las variables rápidas, esas fuerzas cíclicas que generan volatilidad. La incertidumbre en el proteccionismo comercial y las políticas arancelarias ha provocado la tendencia alcista en 2025. Las sucesivas políticas arancelarias han elevado la incertidumbre del mercado, y los fondos naturalmente fluyen hacia activos refugio. Las expectativas de recortes en las tasas de interés de la Reserva Federal también son un catalizador: reducir las tasas disminuye el costo de mantener oro y, al mismo tiempo, debilita el dólar, lo que en conjunto aumenta la atracción del oro. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el precio del oro no sube necesariamente en el día en que se anuncian los recortes, ya que el mercado suele anticiparse a las expectativas; lo que realmente afecta la tendencia es si el ritmo de recortes es más rápido de lo esperado. El riesgo geopolítico también sigue jugando un papel: mientras existan conflictos globales, sanciones y vulnerabilidades en las cadenas de suministro, el oro será difícil de desasignar de su prima de refugio.

La deuda global elevada también es un factor importante. Para 2025, la deuda mundial alcanzará los 307 billones de dólares, y un nivel de deuda tan alto limita la flexibilidad de las políticas de tasas de interés de los países, lo que puede traducirse en una política monetaria más flexible, elevando así indirectamente el atractivo del oro. Además, el mercado bursátil ya está en niveles históricos altos, con pocos líderes en el mercado, lo que aumenta el riesgo de concentración en las carteras. En este contexto, muchas personas invierten en oro para la estabilidad de sus portafolios. La cobertura mediática y comunitaria también impulsa la tendencia: fondos a corto plazo ingresan sin importarles el costo, causando una escalada continua en los precios.

En cuanto a invertir en oro, mi consejo es que lo hagas según tu perfil. Si eres un trader experimentado a corto plazo, la volatilidad ofrece buenas oportunidades para operaciones rápidas, especialmente antes y después de la publicación de datos económicos en EE. UU., donde la volatilidad se amplifica. Pero debes establecer límites estrictos de pérdida, recomendando un riesgo del 1-2%. Si eres principiante, empieza con poco dinero para probar, y no te lances a aumentar posiciones sin control. Aprende a usar el calendario económico para seguir los datos económicos de EE. UU. en los momentos clave. Si eres un inversor a largo plazo, el oro es una buena herramienta de diversificación, pero prepárate para soportar caídas de más del 20%. La volatilidad del oro no es menor que la de las acciones, con una amplitud media anual del 19.4%, frente al 14.7% del S&P 500. Los inversores con experiencia pueden adoptar una estrategia combinada: mantener una posición principal a largo plazo y usar las fluctuaciones para operaciones cortas.

Sobre el oro físico, los costos de transacción son relativamente altos, entre el 5% y el 20%, y el comercio frecuente puede comerse gran parte de las ganancias. Si quieres hacer trading de corto plazo, es mejor considerar ETFs de oro o el par XAU/USD, que tienen mayor liquidez. Lo más importante es definir claramente tu perfil y decidir con qué postura entrar en el mercado.

Según las predicciones de las instituciones, en 2026 el oro seguirá siendo alcista, aunque las estimaciones varían mucho. La predicción consensuada es que el precio promedio en 2026 estará entre 4800 y 5200 dólares por onza, con un objetivo de cierre de año en torno a 5400-5800 dólares. Goldman Sachs ha elevado su objetivo a 5700 dólares, y JPMorgan estima que alcanzará los 6300 dólares en el cuarto trimestre. Citibank proyecta un rendimiento medio en la segunda mitad del año de 5800 dólares. La lógica detrás de estas predicciones apunta a lo mismo: compras continuas de bancos centrales, expectativas de recortes de la Fed, escalada de crisis geopolíticas y flujos de fondos en ETFs.

Pero hay que aclarar que, aunque el oro siga subiendo, eso no significa que no tenga correcciones. En 2025, por ejemplo, tras una expectativa de ajuste en las políticas de la Fed, el precio retrocedió un 10-15%. A principios de 2026, cuando las tasas reales subieron y la crisis se alivió, hubo una caída significativa del 18%. La volatilidad es la norma. Por eso, al analizar la posición del oro, hay que establecer un sistema de referencia claro: el costo de producción marca el suelo más firme, los percentiles históricos indican en qué nivel estamos en la historia, y los datos de compras de bancos centrales son señales clave para evaluar si la prima estructural se está reduciendo.

Mi opinión es que esta tendencia alcista del oro, en apariencia, está impulsada por recortes de tasas, inflación y riesgos geopolíticos, pero en realidad, lo que la sustenta más profundamente es la fisura en el sistema de crédito global. La tendencia de compra de oro por parte de los bancos centrales, que empezó en 2022, no se ha detenido, y eso refleja una duda a largo plazo sobre el sistema del dólar. La tendencia no desaparecerá en 2026, porque la inflación persistente, la presión de la deuda y las tensiones geopolíticas siguen presentes. El precio del oro va elevando su base, con mínimos de mercado en alza, y la tendencia alcista se mantiene fuerte. Pero recuerda, la subida del oro nunca es lineal; lo importante es tener un sistema para monitorear, no seguir ciegamente las noticias.
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