Últimamente, siempre me preguntan si el dólar volverá a subir. Esta pregunta en realidad es bastante buena, porque la tendencia actual del dólar realmente hace que la gente no tenga muy claro qué esperar.



Hablando de ello, después de que comenzó la reducción de tasas el año pasado, todos pensaron que el dólar se debilitaría constantemente, pero la realidad no es tan simple. Hasta ahora, el índice del dólar ha estado oscilando entre 90 y 100, después de caer desde su pico de 114 en 2022, acumulando una caída de aproximadamente el 15 %, pero esta caída no se ha acelerado, sino que incluso se recuperó ligeramente tras la escalada de conflictos geopolíticos. Este estado de estancamiento ha durado casi un año, lo que indica que la dirección del dólar está llena de variables.

He notado un punto muy clave: ahora, la postura de la Reserva Federal parece muy hawkish, pero en realidad no están iniciando un nuevo ciclo de aumento de tasas. Es más bien una espera de datos. Mientras en las próximas temporadas el empleo, los salarios y la inflación subyacente comiencen a desacelerarse, la postura de política puede cambiar a neutral o incluso a una política acomodaticia. En otras palabras, la Fed está ahora en un proceso de "bajar tasas lentamente, tarde y en menor cantidad", y las expectativas del mercado de recortes de tasas se han ido posponiendo una y otra vez, incluso algunas instituciones creen que en todo 2026 las tasas podrían mantenerse estables, y que no será hasta 2027 cuando se vea un cambio en la política.

Los factores que influyen en la subida o bajada del dólar en realidad son muchos, pero el más directo sigue siendo la tasa de interés. Cuando las tasas son altas, el dólar resulta más atractivo y fluye capital; cuando las tasas son bajas, el capital busca otros lugares con mejores retornos, y el dólar tiende a debilitarse. Pero aquí hay un error común entre los inversores: no basta con mirar solo si las tasas suben o bajan, sino también las expectativas. El mercado es muy eficiente y no esperará a que las tasas suban para que el dólar comience a subir, ni esperará a que bajen para que comience a caer.

Además de las tasas, la oferta de dólares, el déficit comercial y la confianza global en EE. UU. también afectan el tipo de cambio. En particular, la tendencia de desdolarización en los últimos años ha puesto presión estructural sobre el dólar. Muchos países están reduciendo sus tenencias de bonos estadounidenses y aumentando sus reservas en oro, y el euro y el yuan también desafían la posición del dólar. Sin embargo, quiero enfatizar que este proceso es a largo plazo, en años, y no ocurrirá un cambio drástico de la noche a la mañana. La posición central del dólar en las reservas y en los sistemas de liquidación global todavía es muy difícil de reemplazar en el corto plazo.

¿Entonces, el dólar subirá otra vez? Según la situación actual, creo que en el próximo año el dólar probablemente se mantenga en niveles altos con oscilaciones y una tendencia a la debilidad, en lugar de una caída unidireccional. Pero esto no significa que el dólar caerá todo el tiempo; siempre que surjan nuevos riesgos financieros, conflictos geopolíticos o pánico en los mercados, el capital puede volver a fluir hacia el dólar, porque en esencia sigue siendo una de las monedas refugio más importantes del mundo.

Hay un detalle más que vale la pena seguir: la tendencia del índice del dólar no solo depende de EE. UU., sino también del rendimiento relativo de las monedas que lo componen. Por ejemplo, si Japón termina con tasas de interés ultra bajas, el flujo de capital puede impulsar el yen, y entonces el dólar frente al yen tenderá a depreciarse. En cuanto al dólar taiwanés, las tasas siguen la tendencia del dólar, pero también hay consideraciones internas, y se estima que el TWD se apreciará, aunque en poca medida. El euro, en comparación, es más fuerte que el dólar, pero la economía europea tampoco está en buena forma; si el Banco Central Europeo reduce las tasas lentamente, el dólar puede debilitarse un poco, pero no de forma significativa.

Para aprovechar las oportunidades de volatilidad del dólar, a corto plazo hay que seguir datos como el IPC, el empleo no agrícola y las reuniones del FOMC, que influyen en las expectativas de tasas. Si no se hace trading intradía, se puede usar los niveles de soporte y resistencia del índice del dólar, junto con las diferencias en las políticas de los bancos centrales, para buscar oportunidades de swing en semanas o meses. Los inversores a medio y largo plazo pueden diversificar con oro, divisas y otros activos para gestionar el riesgo de la volatilidad del dólar; cuando el dólar esté en niveles altos y en modo de consolidación o debilitamiento, este tipo de asignaciones suele ayudar a equilibrar la cartera.

En resumen, ¿el dólar subirá otra vez? A corto plazo, no es muy probable que suba de forma unidireccional, pero tampoco que caiga todo el tiempo. En este nuevo escenario de "dólar y varias monedas coexistiendo", la mejor estrategia es ser flexible, ajustando las posiciones según los datos y cambios en las políticas.
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