7.7 millones de acciones vendidas por completo, la Fundación Bill Gates deshace su posición en Microsoft

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Otro fondo conocido liquida sus acciones de Microsoft.

Según los últimos documentos de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), el Fideicomiso de la Fundación Gates (Gates Foundation Trust) vendió en el primer trimestre de 2026 las 7.7 millones de acciones restantes de Microsoft, obteniendo aproximadamente 3.2 mil millones de dólares en efectivo. Con esto, este fondo, gestionado por Cascade Asset Management y con Bill Gates como único fideicomisario, ya no posee ninguna acción de Microsoft.

Hace un año, este fideicomiso aún tenía 28.5 millones de acciones de Microsoft, con un valor de mercado de aproximadamente 10.7 mil millones de dólares, lo que representaba el 26% del total de activos del fondo. De 28.5 millones a cero, en menos de un año.

La noticia fue divulgada inicialmente por Barron’s el 15 de mayo. La Fundación Gates derivó las consultas de los medios a Cascade Asset Management, que no hizo comentarios, y Microsoft tampoco respondió.

Es importante destacar que el propio Bill Gates aún posee aproximadamente 103 millones de acciones de Microsoft, con un valor de unos 43 mil millones de dólares, y su posición personal no ha cambiado. La liquidación fue del fondo, no de Gates en persona.

¿¿Por qué vender?? ¿Quizás no por falta de confianza

A simple vista, que la fundación benéfica del cofundador de Microsoft liquide sus acciones puede parecer una señal bajista importante. Pero, según análisis de mercado, la lógica real es mucho más sencilla.

Hay tres razones:

Primero, el riesgo de concentración. La principal función de un fondo benéfico es financiar proyectos filantrópicos, no apostar en una sola acción. Incluso si esa acción es la empresa que tú mismo fundaste, una excesiva concentración sigue siendo un riesgo.

Segundo, la necesidad de liquidez. La fundación Gates necesita destinar cientos de millones de dólares anualmente a obras benéficas. Tener solo una acción, por muy buena que sea, no permite satisfacer de manera eficiente los flujos de efectivo continuos.

Tercero, la existencia de una “fecha de finalización” clara para la fundación. Gates anunció el año pasado que la fundación cumpliría su misión y cerraría en 20 años, y que todos sus activos serían destinados a gastos benéficos. Esto implica que la fundación está en un proceso sistemático de desinversión, y la liquidación de Microsoft forma parte de ese plan, no una decisión temporal.

Los análisis indican que esta operación se asemeja más a una gestión de cartera en la asignación de activos, que a una expresión de pesimismo por parte del fundador.

Las acciones de Microsoft, en la “zona de batalla” de los grandes inversores, unos liquidan y otros compran a la baja

En el mismo período en que la fundación Gates liquidaba sus acciones, las acciones de Microsoft estaban viviendo una confrontación pública entre grandes inversores.

El famoso fondo de cobertura británico TCI, fundado por Sir Christopher Hohn, vendió casi en su totalidad sus acciones de Microsoft, con un valor de aproximadamente 8 mil millones de dólares, reduciendo su participación del 10% al 1% en su cartera.

TCI ha tenido en Microsoft una posición desde el cuarto trimestre de 2017, y durante ese tiempo, el precio de las acciones de Microsoft subió casi un 400%, beneficiando mucho a TCI. La liquidación marca el fin sustancial de casi diez años de relación de inversión.

Hohn expresó claramente su preocupación en una carta a los inversores: el rápido avance de la IA podría crear una nueva plataforma de productividad que desafíe la posición dominante de Microsoft Office, que ha mantenido durante años; además, también expresó cierto “riesgo” respecto al crecimiento de Azure.

Al reducir su posición en Microsoft, TCI aumentó su participación en Alphabet, la matriz de Google, del 3% al 5%, convirtiéndose en la mayor posición tecnológica del fondo. Este movimiento revela claramente la percepción de TCI: dentro del sector tecnológico, están cambiando de Microsoft a Google.

En dirección opuesta a Hohn, el fondo de cobertura estadounidense Pershing Square, dirigido por Bill Ackman, anunció que ha creado una posición principal en Microsoft por unos 2.4 mil millones de dólares, y lo divulgó en su informe 13F.

Ackman publicó en X (antes Twitter) una respuesta directa a Hohn, diciendo que “está equivocado”.

Su lógica de inversión se basa en tres puntos:

Primero, el “foso” de M365 es “casi imposible de copiar”. Este paquete cuenta con más de 450 millones de usuarios activos, y Word, Excel, PowerPoint, Outlook y Teams están profundamente integrados en los procesos diarios de casi todas las grandes empresas. Además, citó la ventaja del precio combinado: M365 cuesta aproximadamente 20 dólares por usuario al mes, menos de la mitad del costo de adquirir herramientas similares de forma dispersa.

Segundo, el fuerte crecimiento de Azure, con preocupaciones de “desajuste”. Ackman citó un crecimiento del 39% en ingresos en moneda constante en Azure en el último trimestre, y señaló que Microsoft ha aumentado su presupuesto de gastos de capital para 2026 a unos 190 mil millones de dólares, de los cuales aproximadamente dos tercios están relacionados directamente con ingresos recientes.

Tercero, la subvaloración de la empresa. Ackman indicó que aproximadamente el 27% de los beneficios económicos de OpenAI corresponden a Microsoft, valorados en unos 2 billones de dólares en la última ronda de financiación, lo que representa un 7% de la capitalización de mercado de Microsoft. Sin embargo, esto aún no se refleja en un PER futuro de unas 21 veces, que está en línea con el mercado en general y muy por debajo del promedio histórico de Microsoft en los últimos años.

Respecto a la interpretación negativa del mercado por la decisión de Microsoft de renunciar a derechos exclusivos sobre el modelo de OpenAI, Ackman tiene una opinión diferente: no es una concesión a OpenAI, sino una transición hacia una “arquitectura de múltiples modelos más abierta”, que favorece a las empresas clientes que necesitan desplegar modelos de forma flexible. Citó datos que muestran que más de 10,000 empresas ya usan más de un modelo en Azure Foundry.

¿La IA, una “amenaza” o un “motor” para Microsoft?

Según un artículo de Wall Street Journal, la diferencia fundamental entre Hohn y Ackman radica en su juicio sobre la relación entre la IA y el ecosistema de software existente.

Hohn adopta una postura “disruptiva”: la IA impulsará una nueva entrada de productividad, erosionando las barreras de usuario que Microsoft Office ha construido durante décadas.

Ackman, en cambio, es “reforzador”: la IA se integrará como funciones incrementales en las plataformas existentes, y gracias a la profunda integración de Copilot y a la transición de Azure hacia una arquitectura de múltiples modelos, Microsoft será uno de los mayores beneficiarios empresariales de la ola de IA.

Este enfrentamiento público ha tenido un impacto directo en el mercado. Según Wall Street Journal, en la semana del 16 de mayo, las acciones de Microsoft subieron un 3.05%, mientras que las de Alphabet A, tras la declaración de Ackman, cayeron un 1.07%.

Sin embargo, el precio de las acciones de Microsoft aún ha caído más del 15% en lo que va de año, y las dudas sobre si podrá convertir en beneficios comerciales las grandes inversiones en IA aún persisten.

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