Hace poco estuve revisando cómo los bancos evalúan realmente la salud financiera de una empresa, y me topé con algo interesante: la mayoría de gente solo habla del ratio de liquidez, pero se pierden un indicador mucho más revelador. Estoy hablando del ratio de garantía, ese número que te dice si una compañía tiene suficientes activos para cubrir toda su deuda, no solo la del próximo año.



La diferencia es crucial. Mientras que el ratio de liquidez mira solo lo inmediato (qué pasa en los próximos 12 meses), el ratio de garantía te da la foto completa. Es como comparar si tienes efectivo en el bolsillo hoy versus si tienes patrimonio real para responder en cualquier momento. Los bancos lo saben bien: cuando pides un préstamo pequeño con renovación anual, te pedirán buen ratio de liquidez. Pero si quieres financiamiento a largo plazo para maquinaria o inmuebles, ahí sí te van a exigir un ratio de garantía sólido.

Calcularlo es sorprendentemente simple. Solo necesitas dividir los activos totales entre los pasivos totales. Eso es todo. Si Tesla tiene 82.34 mil millones en activos y 36.44 mil millones en deuda, su ratio de garantía es 2.259. Bastante sano. Boeing, en cambio, llegó a tener 137.10 mil millones en activos pero 152.95 mil millones en pasivos, lo que le da 0.896. Eso ya es preocupante.

Ahora bien, aquí es donde la mayoría de analistas se equivoca. Ven el número y listo. Pero ese ratio de garantía solo tiene sentido en contexto. Menos de 1.5 significa riesgo real de quiebra. Entre 1.5 y 2.5 es lo normal. Arriba de 2.5 podría indicar que la empresa está subutilizando su capacidad de deuda, aunque no siempre es malo. Tesla aparenta estar sobrecargada de activos, pero eso es por su modelo de negocio: necesita inversión masiva en investigación. Una tech company sin activos es una tech company muerta.

El caso de Revlon es el ejemplo perfecto de por qué deberías vigilar este número. En septiembre de 2022, tenía 5.020 mil millones en pasivos pero solo 2.52 mil millones en activos. Ratio de garantía de 0.5019. Eso no era una advertencia, era un grito de auxilio. Y efectivamente, quebró poco después.

La ventaja del ratio de garantía es que funciona igual para empresas pequeñas y gigantes, es fácil de conseguir de cualquier balance, y tiene un track record impresionante: todas las empresas que quebraron mostraban previamente este ratio comprometido. Si lo combinas con el ratio de liquidez y un poco de conocimiento sobre la industria, tienes una herramienta bastante poderosa para identificar problemas antes de que exploten.

Lo que aprendí es que no deberías nunca confiar en un solo número. Siempre mira la trayectoria del ratio de garantía a lo largo de años, compáralo con competidores del sector, entiende qué hace la empresa. Pero si ese ratio cae consistentemente o está por debajo de 1.5, ahí sí tienes una bandera roja legítima.
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