Recientemente he estado revisando contenido relacionado con la tendencia del dólar estadounidense, y he notado que todavía hay muchas personas que están confundidas sobre si deberíamos hacer una posición larga en el dólar. He organizado algunas ideas y las comparto.



Primero, hablemos del concepto más básico. La tasa de cambio del dólar en realidad es la relación de valor entre cierta moneda y el dólar estadounidense. Por ejemplo, EUR/USD=1.04, significa que 1 euro puede cambiar por 1.04 dólares. Si este número sube, indica que el euro se aprecia y el dólar se deprecia; si baja, el dólar se aprecia. También existe algo llamado índice del dólar, que es una ponderación de las tasas de cambio del dólar con respecto a seis monedas principales como el euro, yen japonés, libra esterlina, entre otras, y refleja la fortaleza o debilidad del dólar en relación con estas monedas.

He notado un fenómeno interesante. Desde el colapso del sistema de Bretton Woods en los años 70, el índice del dólar ha experimentado en realidad ocho ciclos completos. El primero fue en 1971, cuando Nixon anunció la desaparición del patrón oro, y el dólar empezó a flotar libremente, seguido por una caída debido a la crisis del petróleo. En los años 80, el expresidente de la Reserva Federal, Volcker, controló la inflación mediante una política agresiva de aumento de tasas, llevando la tasa de fondos federales hasta el 20%, y fue entonces cuando el índice del dólar entró en una gran tendencia alcista. Después, atravesó burbujas como la burbuja de internet, la crisis financiera global, la crisis de deuda europea, entre otras turbulencias. La historia más reciente todos la conocemos: durante la pandemia en 2020, la Fed recortó tasas y creó dinero de forma masiva, causando una inflación descontrolada; en 2022, empezó a subir agresivamente las tasas, lo que aunque controló la inflación, volvió a poner en duda la confianza en el dólar.

Sobre la tendencia actual del dólar, creo que es necesario analizar en diferentes periodos de tiempo. A corto plazo, el índice del dólar en el rango de 95-103 tiene una probabilidad bastante alta de fluctuar. Si la tensión geopolítica aumenta o los datos económicos de EE. UU. superan las expectativas, el dólar podría subir rápidamente; por el contrario, si la Reserva Federal continúa bajando tasas y la economía europea mejora, el dólar podría verse presionado.

En cuanto a los pares de divisas específicos, los analizaré uno por uno. El EUR/USD, en general, se mueve en dirección opuesta al índice del dólar. Si la Fed realmente inicia un ciclo de recortes de tasas, el euro podría seguir fortaleciéndose, incluso desafiar 1.09 o más. La lógica para la libra esterlina frente al dólar es similar: si el Banco de Inglaterra reduce tasas más lentamente que la Fed, la libra tendrá una ventaja relativa, y se espera que oscile entre 1.25 y 1.35, con la posibilidad de superar 1.40.

El par dólar-yuan (USD/CNY) es más complejo. Hay que considerar tanto la política de la Fed como la postura del banco central chino. Técnicamente, el dólar ha estado oscilando entre 7.23 y 7.26, sin suficiente impulso para romper en corto plazo. La situación del USD/JPY es interesante: Japón ha registrado un aumento en los salarios en 32 años, y el Banco de Japón podría acelerar el ritmo de subida de tasas, lo cual sería favorable para el yen, por lo que se espera que el dólar frente al yen se debilite. Si cae por debajo de 146.90, podría seguir bajando. El par AUD/USD, por su parte, tiene un buen soporte debido a los datos económicos positivos de Australia y la postura cautelosa del banco central, y si la Fed continúa con una política acomodaticia, el dólar australiano podría mantenerse firme.

¿Es buen momento para comprar dólares ahora? Mi opinión es que depende de tu ciclo de inversión. A corto plazo, en uno o dos trimestres, hay oportunidades para hacer trading de rango: más agresivamente, se puede comprar en soportes y vender en resistencias. Pero a medio y largo plazo, la probabilidad es que la Fed profundice su ciclo de recortes y que la rentabilidad de los bonos estadounidenses se reduzca, lo que podría hacer que los fondos se muevan hacia mercados emergentes o Europa. Además, la tendencia global de desdolarización se está acelerando, y la posición del dólar como moneda de reserva se está debilitando marginalmente. Por lo tanto, la estrategia a medio plazo debería ser reducir gradualmente las posiciones largas en dólares y diversificar en otras monedas o en commodities.

En resumen, para 2026, la tendencia del dólar dependerá mucho de los datos económicos específicos y de las políticas de los bancos centrales, siendo clave la flexibilidad y la disciplina. Para ganar en las fluctuaciones del tipo de cambio, hay que mantener una percepción aguda del mercado y no dejarse engañar por las oscilaciones a corto plazo.
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