¡El juicio del siglo llega a su fin! La batalla de IA entre Musk y Ultraman, ¿esconde la carta final de los inversores minoristas?

Hablemos de cosas interesantes, el 14 de mayo, un caso en Estados Unidos terminó su alegato final, y el jurado comenzó a deliberar el día 18.

Aparentemente es una disputa personal entre Elon Musk y Ultraman, pero en realidad es un problema legal: ¿El dinero que Musk donó a OpenAI en su momento cuenta como un fideicomiso benéfico vinculado? Si lo es, ¿las actividades posteriores de OpenAI con fines de lucro, la inversión de Microsoft y que los ejecutivos se hayan hecho ricos, constituyen una traición?

No te preocupes, te lo desgloso en tres acusaciones principales, y el jurado solo tiene que considerar esas tres cosas.

Primero, si violó el fideicomiso benéfico. Musk debe demostrar que los 38 millones de dólares que donó no fueron una donación común, sino con un propósito específico: crear IA segura y abierta para toda la humanidad, no para que individuos o empresas ganen dinero.

El abogado de OpenAI respondió directamente: no hay restricciones escritas en ningún documento. ¿Creerías que alguien que puede construir cohetes no pone condiciones al donar dinero? Incluso presentaron evidencia de que en 2017 Musk presentó un plan de lucro, queriendo más del 50% de las acciones, mientras que Ultraman y Brockman solo querían el 7.5% cada uno. Por eso el abogado de OpenAI dijo: “Musk nunca ha estado interesado en lo sin fines de lucro, le importa ganar.”

En segundo lugar, si los altos ejecutivos se beneficiaron indebidamente. La cifra es impactante. Brockman no invirtió ni un centavo, pero ahora su participación vale casi 30 mil millones de dólares. El abogado de Musk leyó en la corte sus propias palabras en su diario: “Sería genial ganar decenas de miles de millones.” Ultraman, más astuto, dijo que no tenía acciones directas, pero se descubrió que a través de Y Combinator tenía participaciones indirectas, además de invertir en varias empresas relacionadas con OpenAI.

OpenAI respondió: el dinero de Musk se gastó antes de 2020, lo que ocurrió después no tiene relación con él. Además, en 2019, cuando se otorgaron acciones, nadie sabía si OpenAI sobreviviría, y ahora, mirando hacia atrás, claro que parece genial.

En tercer lugar, ¿Microsoft es cómplice? Musk acusa a Microsoft de impulsar la comercialización de OpenAI, y una de las pruebas es un correo interno donde el CEO de Microsoft, Nadella, dice que no quiere ser como IBM. Pero el abogado de Microsoft preguntó directamente: “¿Musk tiene el teléfono de Nadella? ¿Por qué nunca le llama directamente?”

Ahora, la acusación más letal: la prescripción.

Musk presentó la demanda en agosto de 2024. OpenAI argumenta que él ya sabía en agosto de 2021 que OpenAI se estaba convirtiendo en una entidad con fines de lucro. Más importante aún, Musk tuiteó en 2020 que “OpenAI está prácticamente controlada por Microsoft.” El abogado también señaló que en su correo tiene una lista de términos de 2018 que dice no haber leído. Y dijo: “¿Uno de los empresarios más astutos del mundo escondería la cabeza en la arena? Es absurdo.”

El abogado de Musk dio una fecha exacta: 20 de octubre de 2022. Ese día, le envió a Ultraman un enlace a una noticia sobre la inversión adicional de 10 mil millones de dólares de Microsoft, diciendo que era un “cebo para cambiar las condiciones.” Solo entonces se dio cuenta realmente de que el fideicomiso había sido violado. El juez ya advirtió que si se presenta fuera de tiempo, se gana automáticamente.

Hablemos ahora de la narrativa.

Musk presenta el caso como “el robo a una organización benéfica.” El abogado en la corte comparó: “¿Qué harías si encuentras un puente peligroso en tu camino y alguien te dice que es seguro? ¿Te atreverías a cruzar?” También mostró una foto de Ultraman con cara de sospechoso.

Por su parte, OpenAI presenta el caso como “una venganza tras perder el control.” Afirma que Musk tiene amnesia selectiva, y en el testimonio ha dicho entre 150 y 200 veces “no recuerdo.”

¿Quién podría ganar al final?

Los medios principales opinan que Musk tiene una narrativa moral más aguda, pero la defensa legal de OpenAI es más sólida. La AP dice que la prescripción podría decidir el caso. TechCrunch advierte que el jurado no juzga quién es más malo, sino tres cuestiones legales estrictas. The Guardian señala que Musk no puede presentar un contrato escrito, y OpenAI debe demostrar que Musk sabía y quería controlar.

Reuters dice que, gane quien gane, ambos han quedado con su reputación dañada. La conclusión más dura de Axios: esta audiencia demuestra que, en temas de seguridad de IA, nadie puede mantenerse limpio en la cima moral.

¿Qué significa esto para los inversores minoristas?

En esencia, la disputa entre Musk y Ultraman es una lucha por el control, no por la fe. Si Musk gana, el futuro de la IPO de OpenAI, su colaboración con Microsoft y la gobernanza de la empresa podrían cambiar radicalmente. Pero lo más importante es que este caso revela un hecho: ante intereses tan grandes, las promesas de “beneficiar a toda la humanidad” pueden ser completamente vacías.

En el mercado de criptomonedas, aquellos proyectos que se autodenominan “descentralizados” o “bien público,” también deberías preguntar: ¿tienen restricciones escritas? ¿O solo son otro Ultraman?

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