Últimamente, he estado reflexionando sobre el término que se escucha mucho en el mercado de criptomonedas, "lagpull". Realmente, es un esquema muy peligroso.



En pocas palabras, es cuando el equipo de desarrollo se escapa con los fondos de los inversores. Cuando el proyecto empieza a crecer, de repente venden los tokens y desaparecen. Los inversores solo quedan con tokens sin valor. Justo porque DeFi es un campo sin regulación, estos fraudes proliferan tanto.

Al ver casos reales, se entiende bien lo aterrador que puede ser. OneCoin fue un proyecto lanzado en 2014 por la "reina de las criptomonedas", Ruja Ignatova, pero terminó siendo una enorme estafa que engañó a decenas de miles de millones de dólares en todo el mundo. Ella huyó en 2017 y todavía está desaparecida. Lo mismo ocurrió con Squid Game en 2021. Aprovecharon la popularidad de la serie de Netflix para vender tokens bajo la excusa de un juego P2E, pero los desarrolladores se llevaron los fondos y el precio del token cayó casi a cero. AnubisDAO recaudó 60 millones de dólares en unas horas, y rápidamente desapareció la liquidez.

Lo que da miedo es la estructura de estos fraudes. Los desarrolladores insertan puertas traseras ocultas en los contratos inteligentes para robar las criptomonedas de los inversores. O usan la técnica de "dumping", vendiendo todos sus tokens de golpe para desplomar el precio. Lo aún más malicioso es limitar las ventas a ciertas direcciones. Los estafadores pueden vender todo lo que quieran, pero los inversores normales no pueden vender. Al final, sus activos se vuelven sin valor.

Para detectar un lagpull, hay varias señales. Primero, si el equipo de desarrollo es opaco o no tiene antecedentes, hay que tener cuidado. También hay muchas cuentas falsas en redes sociales. La liquidez bloqueada es importante; si no está bloqueada, los desarrolladores pueden retirar todo en cualquier momento. Además, cambios bruscos en el precio de una nueva moneda también son sospechosos. Si solo unos pocos usuarios tienen tokens, es más fácil manipular el precio.

Hay que tener cuidado con tokens que prometen beneficios excesivamente altos. Si ofrecen intereses de tres dígitos, probablemente sea un lagpull o un esquema Ponzi. También hay que verificar si han pasado auditorías externas. Que el equipo diga que "está auditado" no basta; hay que comprobar si la auditoría proviene de una entidad confiable.

Legalmente, las autoridades regulatorias de todo el mundo están combatiendo estos fraudes. La SEC en EE.UU. y la FCA en Reino Unido están activas, y en mayo de 2023 la UE implementó el reglamento de mercado de criptoactivos (MiCA). Las personas involucradas en lagpulls enfrentan multas elevadas, confiscación de activos y posible prisión. Sin embargo, la naturaleza descentralizada y anónima de las transacciones en criptomonedas hace difícil la aplicación de la ley.

Al final, la mejor forma de proteger tus activos es investigar a fondo la información. El historial del equipo, la liquidez, las auditorías, las restricciones de venta. Estar atento a estas señales de advertencia es la mejor manera de protegerse de un lagpull.
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