Competencia de fondos tokenizados mejorada: ¿Cómo compiten JPMorgan y BlackRock por la próxima generación de infraestructura financiera?

En la segunda semana de mayo de 2026, Wall Street lanzó dos piezas clave consecutivas.

El 7 de mayo, la mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, presentó una solicitud ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) para agregar una categoría de participaciones digitales en cadena para su fondo de mercado monetario tradicional existente, “BlackRock US Treasury Liquidity Fund” (BSTBL), y al mismo tiempo solicitó establecer un nuevo fondo de reserva de stablecoins en cadena. Este fondo existente gestiona aproximadamente 6.100 millones de dólares. Menos de una semana después, JPMorgan también presentó una solicitud, anunciando el lanzamiento en Ethereum de su segundo fondo de mercado monetario tokenizado: el “JPMorgan On-Chain Liquidity Token Money Market Fund” (JLTXX).

Dos solicitudes, con solo unos días de diferencia, con un objetivo muy similar: proporcionar a los emisores de stablecoins activos en reserva en cadena que cumplan con las regulaciones. Esto no es una coincidencia. Tras la aprobación de la Ley GENIUS, que establece un marco de cumplimiento para el mercado de stablecoins en EE. UU., la lógica competitiva en Wall Street está pasando de “¿deberíamos hacerlo?” a “¿quién lo hace más rápido, más conforme y más sistemático?”. Pero detrás de esta competencia, surge una cuestión más profunda: la definición de la infraestructura financiera de próxima generación está siendo reescrita.

Doble movimiento en cinco días

El 7 de mayo de 2026, BlackRock presentó dos documentos ante la SEC. Uno de ellos propone crear una categoría de participaciones digitales en cadena para su fondo de mercado monetario tradicional “BlackRock US Treasury Liquidity Fund”, que actualmente gestiona aproximadamente 6.100 millones de dólares, y planea registrar estas participaciones mediante tokens ERC-20 en Ethereum. El otro solicitaba establecer un nuevo “BlackRock Daily Reinvestment Stablecoin Reserve Tool”, dirigido a emisores de stablecoins y inversores en cadena, como un fondo de mercado monetario tokenizado nativo, con cobertura en múltiples blockchains y un umbral mínimo de inversión de 3 millones de dólares.

El 12 de mayo de 2026, JPMorgan presentó su solicitud para lanzar en Ethereum su segundo fondo de mercado monetario tokenizado, JLTXX. Este fondo invertirá más del 99.5% en bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo y en acuerdos de recompra garantizados por bonos del Tesoro, gestionados por la división de activos digitales de JPMorgan, Kinexys Digital Assets, con un umbral mínimo de inversión de 1 millón de dólares.

La proximidad en el tiempo de estas dos solicitudes y la alta similitud en sus objetivos indican que la competencia en tokenización en Wall Street ha pasado directamente de la fase de estrategia a la de disputa en el mercado.

Cómo la Ley GENIUS está redefiniendo el escenario

Para entender la esencia de esta competencia, hay que remontarse a un momento clave: el 18 de julio de 2025, cuando el presidente de EE. UU., Donald Trump, firmó la Ley de Guía y Establecimiento de la Innovación en Stablecoins de EE. UU., conocida como la Ley GENIUS. Uno de los principales artículos de esta ley establece que los emisores de stablecoins deben mantener reservas calificadas equivalentes a cada dólar en stablecoins emitido, como respaldo. La ley especifica claramente qué activos califican como reservas: saldos en cuentas de la Reserva Federal, depósitos asegurados, bonos del Tesoro de EE. UU. con vencimiento no superior a 93 días, acuerdos de recompra respaldados por bonos del Tesoro y fondos del mercado monetario gubernamentales que invierten únicamente en estos activos.

Esta regla, aunque sencilla, crea un mercado de demanda completamente nuevo. Tras su entrada en vigor, todos los emisores de stablecoins en EE. UU. deben construir un portafolio de reservas conforme a la ley en un plazo determinado; esto no es una opción voluntaria, sino un requisito legal.

Antes de esto, la gestión de reservas de los emisores de stablecoins dependía principalmente de canales bancarios tradicionales. Sin embargo, la aprobación de la Ley GENIUS ha generado una nueva pregunta: si las stablecoins son activos en cadena, ¿por qué sus reservas no pueden también estar en cadena?

Wall Street ha aprovechado esta lógica. Los fondos tokenizados de BlackRock y JPMorgan tienen como objetivo principal ofrecer a los emisores de stablecoins una herramienta de reserva en cadena que sea nativa, conforme a regulaciones y que también genere rendimientos. Se puede decir que la Ley GENIUS fue la chispa que encendió esta competencia.

Desde una perspectiva histórica más amplia, los hitos clave en la cronología de esta carrera son:

Fecha Evento
2021 Franklin Templeton lanza el primer fondo común en cadena registrado en EE. UU., BENJI
2024 BlackRock y Securitize lanzan BUIDL, alcanzando aproximadamente 2.6 mil millones de dólares en gestión
Julio 2025 Entrada en vigor de la Ley GENIUS
Diciembre 2025 JPMorgan lanza su primer fondo tokenizado, MONY
Marzo 2026 OCC, Fed y FDIC confirman que los valores tokenizados tienen la misma consideración de capital que los valores tradicionales
7 de mayo de 2026 BlackRock presenta solicitudes para dos nuevos fondos tokenizados
12 de mayo de 2026 JPMorgan presenta la solicitud para JLTXX

Esta línea de tiempo revela claramente una tendencia: la clarificación del marco regulatorio está acelerando sin precedentes la adopción en cadena por parte de las instituciones tradicionales.

Tamaño, productos y posición competitiva

Tamaño del mercado y tendencia de crecimiento

Según datos de RWA.xyz, al 12 de mayo de 2026, el mercado total de activos del mundo real tokenizados ha superado los 32.2 mil millones de dólares. Entre ellos, el mercado de bonos del Tesoro de EE. UU. tokenizados alcanzó los 15.2 mil millones a principios de mayo, creciendo en solo 30 días en 1.06 mil millones. En el último año, el mercado de RWA ha crecido más del 200%.

Ethereum domina en la carga de activos tokenizados, con una participación de mercado superior al 53%, soportando más de 800 proyectos tokenizados.

Comparación de productos principales

Dimensión BlackRock BUIDL Nuevo fondo de BlackRock JLTXX de JPMorgan MONY de JPMorgan
Fecha de lanzamiento 2024 Solicitud en mayo de 2026 Solicitud en mayo de 2026 Diciembre de 2025
Tamaño de gestión Aproximadamente 2.6 mil millones USD 6.1 mil millones USD en participaciones digitales En proceso de recaudación Aproximadamente 100 millones USD
Público objetivo Inversores institucionales Emisores de stablecoins Emisores de stablecoins Gestión de efectivo institucional
Activos subyacentes Bonos del Tesoro, repos, efectivo Bonos del Tesoro, valores a corto plazo Bonos del Tesoro, repos nocturnos Bonos del Tesoro, repos
Blockchain Multicadena Ethereum + múltiples cadenas Ethereum Ethereum
Mínimo de inversión 5 millones USD 3 millones USD 1 millón USD
Tasa de gastos anual 0.16% neto
Socio tecnológico Securitize Securitize Kinexys Kinexys

Desde su lanzamiento, BUIDL de BlackRock se ha convertido en el producto de bonos del Tesoro tokenizados de mayor escala, desplegado en Ethereum, Aptos, Arbitrum, Avalanche, Optimism y Polygon, con Bank of New York Mellon como custodio y Securitize a cargo de emisión y cumplimiento. Su arquitectura más reciente integra aún más las participaciones en cadena con sistemas de transferencia y registro tradicionales, creando un ciclo cerrado.

MONY de JPMorgan, lanzado a finales de 2025, tiene una escala mucho menor, con aproximadamente 100 millones de dólares en gestión, en comparación con los 2.6 mil millones de BUIDL. JLTXX ha diseñado un enfoque más preciso, centrado en emisores de stablecoins, incluyendo en su documentación servicios de conversión entre USDC y dólares estadounidenses.

En términos de escala, BlackRock actualmente tiene una ventaja clara. Sin embargo, el diseño de JLTXX revela que JPMorgan apuesta por una competencia diferenciada: no busca competir en tamaño con BUIDL, sino que confía en que, tras la implementación de la Ley GENIUS, surgirá una gran demanda de reservas conformes por parte de emisores de stablecoins, y aspira a convertirse en el estándar en este segmento.

El modelo de JLTXX, que combina “lista blanca + registros oficiales fuera de cadena”, refleja una alta cautela respecto a riesgos regulatorios. El documento especifica que, en caso de discrepancias entre datos en cadena y registros oficiales fuera de cadena, prevalecerá la versión fuera de cadena. Este diseño garantiza cumplimiento, pero también marca una diferencia esencial con las narrativas de finanzas descentralizadas.

Análisis de opiniones públicas: tres perspectivas, tres narrativas

Sobre esta competencia de fondos tokenizados, el mercado ha generado al menos tres interpretaciones distintas.

Narrativa 1: Es una consecuencia inevitable de la regulación de stablecoins, una realización del “regalo de cumplimiento”. Se argumenta que la Ley GENIUS ha creado un mercado de reservas obligatorias, y que las instituciones tradicionales, con sus marcas, cumplimiento y custodia, ingresan racionalmente a este mercado. BlackRock, que gestiona aproximadamente 65 mil millones de dólares en reservas de stablecoins para Circle, está trasladando la gestión de reservas a la cadena, lo cual es una mejora en eficiencia, no una transformación radical. Desde esta perspectiva, la competencia es “previsible, lineal y moderada”.

Narrativa 2: Es una “ocupación de territorio” por parte de Wall Street en la infraestructura financiera en cadena. Los fondos tokenizados no son solo productos, sino nodos de infraestructura financiera. Cuando JPMorgan posiciona JLTXX como un estándar para la emisión y reserva de stablecoins de importancia global, busca no solo cuota de mercado, sino también definir reglas. Desde este ángulo, el objetivo final no es vender muchas participaciones, sino ocupar una posición central en la próxima generación del sistema financiero.

Narrativa 3: Es una “integración estructural” del sistema financiero tradicional en la industria de las criptomonedas. Quienes sostienen esto ven que, aunque estos productos usan blockchain, en gobernanza son completamente centralizados: listas blancas, registros fuera de cadena, acceso solo para instituciones. Esto puede desplazar a los proyectos nativos de RWA y, en última instancia, integrar las finanzas en cadena en el marco regulatorio y de gobernanza tradicional. Tiene cierto tono de advertencia, aunque con fundamentos lógicos.

Estas tres narrativas no son excluyentes, sino que abordan diferentes aspectos del mismo proceso. En conjunto, la competencia actual en fondos tokenizados combina “cumplimiento de redención”, “ocupación de infraestructura” y “reintegración estructural”, y las tres son válidas y se desarrollan simultáneamente.

Impacto en la industria: la reescritura de la lógica de la infraestructura financiera

El impacto de la competencia en fondos tokenizados va mucho más allá del producto. Está reescribiendo la lógica de operación de la infraestructura financiera en tres direcciones.

Primero, la aceleración de la “tokenización en cadena” de la liquidez en dólares. Los fondos del mercado monetario son uno de los instrumentos de gestión de liquidez más centrales en el sistema financiero estadounidense. La migración de estos fondos a blockchain mediante tokenización permite que la emisión, transferencia y liquidación de reservas en dólares operen sin depender del sistema de compensación interbancario tradicional. Geoff Kendrick, director global de investigación en activos digitales de Standard Chartered, señala: “A medida que bancos y otras instituciones construyen productos en blockchain, en los próximos años casi toda la actividad ocurrirá en Ethereum”. Si esto es correcto, el sistema de dólares en cadena evolucionará de una capa de pagos en stablecoins a una capa de reservas en cadena, formando un ecosistema financiero más completo y autorregulado.

Segundo, el papel de las instituciones de gestión de activos tradicionales se expande de “gestores de activos” a “operadores de infraestructura financiera”. La colaboración de BlackRock con Securitize y la plataforma Kinexys de JPMorgan muestran que estas instituciones ya no solo gestionan activos subyacentes, sino que también operan infraestructura en cadena: emisión de tokens, registros de transferencia, validación de cumplimiento. Estas funciones, que en el sistema tradicional corresponden a custodios, agentes de transferencia y depositarios centrales, están siendo internalizadas. Si esta tendencia escala, puede reconfigurar la cadena de valor de los intermediarios financieros.

Tercero, la regulación pasa de “seguir la innovación” a “liderarla”. En 2026, el ritmo regulatorio es sin precedentes: en marzo, la SEC y la CFTC publicaron una guía de 68 páginas para clasificar activos digitales; en ese mismo mes, OCC, Fed y FDIC confirmaron que los valores tokenizados tienen la misma consideración de capital que los valores tradicionales; la Ley GENIUS estableció un marco claro para las reservas de stablecoins. La acumulación de estos movimientos proporciona una certeza legal sin precedentes para que las instituciones tradicionales desplieguen en cadena, eliminando obstáculos clave para su entrada masiva.

Conclusión

Las solicitudes de fondos tokenizados de JPMorgan y BlackRock parecen una competencia de productos, pero en realidad representan una disputa por la hegemonía en la narrativa de la infraestructura financiera.

BlackRock, con aproximadamente 2.6 mil millones de dólares en BUIDL, ha establecido una ventaja inicial en la carrera de bonos del Tesoro tokenizados, construyendo una arquitectura estandarizada de emisión, custodia y verificación en cadena, en colaboración con Securitize. JPMorgan, con JLTXX, busca crear una barrera diferencial en el campo de las reservas conformes tras la Ley GENIUS, aspirando a convertirse en un referente en este segmento.

Aunque sus lógicas difieren, el destino final puede ser el mismo: un nuevo orden financiero en cadena, liderado por instituciones tradicionales, basado en cadenas públicas conformes, y profundamente integrado en el sistema regulatorio actual.

Para los participantes del sector, lo importante no es solo quién vende más participaciones en el corto plazo, sino qué hipótesis de la narrativa se está convirtiendo en realidad: la tokenización pasa de ser una historia a una institución, de un experimento a una escala masiva, y de un ecosistema nativo cripto a un núcleo del sistema financiero tradicional. Cuando los grandes del dinero comienzan a describir blockchain en documentos públicos como infraestructura para emisión y registro de fondos, en lugar de solo una tecnología experimental, quizás la transformación generacional del sistema financiero ya ha comenzado silenciosamente.

Es importante mantener la claridad: este proceso todavía está en una etapa muy temprana. El mercado de bonos del Tesoro tokenizado, con un tamaño de 15.2 mil millones de dólares, es solo un río comparado con los más de 60 billones de dólares en fondos del mercado monetario global. Pero la dirección del río puede estar señalando el curso de la infraestructura financiera del futuro.

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