Últimamente, he estado escuchando más sobre la quema de criptomonedas. ¿Qué es la quema? ¿En qué se diferencia de la recompra? son las preguntas. En realidad, estos dos mecanismos son herramientas importantes para manipular el valor de los activos digitales, y son métodos que los proyectos suelen usar con frecuencia.



Primero, lo básico. La quema de criptomonedas significa enviar tokens a una dirección de cartera a la que nadie puede acceder, eliminándolos permanentemente de circulación. No desaparecen de la cadena de bloques, sino que se transfieren a una dirección cero y, en la práctica, se vuelven inutilizables. Como la oferta disminuye, aumenta la rareza y puede hacer que el precio suba. La lógica es simple.

Por otro lado, la recompra es diferente. El proyecto compra tokens en el mercado y los guarda en su propia cartera. A diferencia de la quema, los tokens recomprados no desaparecen por completo. Los desarrolladores pueden venderlos en cualquier momento o volver a ponerlos en circulación. Por lo tanto, no es una reducción real de la oferta, sino un enfoque para disminuir la cantidad en circulación en el mercado.

Históricamente, desde 2017 hasta 2018, muchos proyectos comenzaron a adoptar este método. Un ejemplo famoso es un gran exchange cuyo token utilizaba el 20% de sus ganancias para realizar quema y recompras trimestrales. En octubre de 2021, millones de tokens fueron eliminados del mercado. Cuando este tipo de movimientos se vuelven comunes, los proyectos emergentes también empiezan a seguir la tendencia.

¿Y por qué se vuelve tan popular esto? La respuesta es simple: emitir una gran cantidad de tokens a bajo precio y luego reducir la oferta mediante quema puede aumentar artificialmente su valor. Emitir 1 billón de tokens por menos de un centavo y luego quemar cientos de millones puede atraer la atención de los inversores. En cierto sentido, es una estrategia astuta para promover la especulación.

Sin embargo, no todo son ventajas. Que se quemen tokens no garantiza que el precio suba necesariamente. Las monedas deflacionarias tienden a reducir el consumo, lo que puede ser problemático a largo plazo. Si la velocidad de quema supera el crecimiento básico, puede perderse liquidez y el sistema en su conjunto puede volverse rígido.

El objetivo esencial de la quema y la recompra de criptomonedas es el mismo: reducir la oferta y aumentar el valor de los tokens. Pero los mecanismos y riesgos son diferentes. La confianza en el proyecto influye en el significado de estas acciones. Si un equipo confiable las implementa estratégicamente, puede estabilizar el mercado. Pero si solo buscan subir el precio, eventualmente habrá una reacción en contra.

En definitiva, la quema y la recompra de criptomonedas son conceptos similares a las recompras de acciones en los mercados financieros tradicionales. Son técnicas que existen desde hace mucho tiempo y no son nuevas. Sin embargo, gracias a la transparencia de la cadena de bloques, su ejecución se vuelve más visible. Como inversores, es importante entender por qué un proyecto realiza estas acciones, sus motivos y contexto. No hay que dejarse llevar solo por los números superficiales, ya que eso puede ser peligroso.
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