Así que recientemente me puse a pensar en cómo evaluar correctamente el rendimiento de mis inversiones a lo largo del tiempo. Y me encontré con el concepto de CAGR, que me ha resultado bastante útil.



Se trata de una tasa de crecimiento compuesta anual. Básicamente, es un número que te dice cómo habría aumentado tu inversión en promedio cada año si crecía a un ritmo estable. La ventaja es que también tiene en cuenta el efecto de la capitalización, es decir, que las ganancias se reinvierten y siguen creciendo.

¿Para qué es útil? Porque te da una imagen mucho más clara que simplemente mirar los números. Te permite comparar diferentes inversiones en el mismo nivel y ver cuáles te han impulsado hacia arriba a largo plazo.

La fórmula no es nada complicada: tomas el valor final, lo divides por el valor inicial, lo elevas a la potencia de uno dividido por el número de años y le restas uno. Luego lo multiplicas por cien y tienes el resultado en porcentaje.

Pero es importante entender que el CAGR no es una medida exacta de lo que realmente ocurrió cada año. Es más un número representativo: describe cómo sería el crecimiento anual promedio si todo creciera de manera uniforme. En la realidad, hay años en los que todo sube más, y años en los que cae.

Eso es precisamente por qué el CAGR es una métrica tan útil. Cuando quieres tener una idea de cómo te han ido las inversiones en el pasado o evaluar una nueva oportunidad, el CAGR te da una herramienta sencilla para compararlas. Especialmente para la planificación a largo plazo, es fundamental.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado