La visita de Trump a China esta vez, en realidad puede mostrar varias señales económicas muy evidentes.


Primero, Estados Unidos depende más de la cadena de suministro china de lo que el mundo imagina. Después de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán elevó los precios de la energía, la mayor presión en Estados Unidos ya no es solo el precio del petróleo, sino que la inflación de los bienes en general ha comenzado a repuntar. El aumento de los costos empresariales, el encarecimiento del consumo de los residentes, sumado a un entorno de altas tasas de interés, hará que la presión sobre las valoraciones de las acciones en EE. UU. sea cada vez más evidente. Si en este momento se continúa promoviendo una guerra comercial y suprimiendo las importaciones de China, se estarían dejando todos los costos para ser absorbidos en Estados Unidos.
Por lo tanto, la visita de Trump a China en esta ocasión ya indica una cosa: en el corto plazo, Estados Unidos no puede prescindir de la manufactura china. Aunque se diga que la manufactura debe volver, en realidad, en un entorno de alta inflación, completar rápidamente la sustitución de la cadena industrial es muy difícil. El Partido Republicano ahora necesita primero estabilizar los precios y el ánimo del mercado.
La segunda señal en realidad es la inteligencia artificial (IA). La incorporación repentina de Jensen Huang al grupo de delegados ya indica mucho. La mayor presión para Nvidia ahora no es la tecnología, sino que el mercado asuma que podrá mantener un crecimiento extremadamente alto en los próximos años. Si pierde el mercado chino a largo plazo, tanto los ingresos como las valoraciones se verán afectados. La situación actual es bastante simple: las empresas tecnológicas estadounidenses carecen de ingresos, y las empresas chinas carecen de capacidad de cálculo.
Por lo tanto, es probable que en el futuro haya cierta flexibilización en las restricciones a los chips de IA. Las grandes empresas tecnológicas estadounidenses necesitan que el mercado chino siga apoyando la lógica de crecimiento, y China también necesita chips de alta gama para impulsar el desarrollo de la industria de IA, por lo que ambos tienen necesidades.
Tercero, China también ha comenzado a ser más pragmática. El año pasado, las importaciones de EE. UU. desde China disminuyeron notablemente, existiendo presiones tanto en la demanda externa, en el sector inmobiliario como en las finanzas locales. En este contexto, la importancia de estabilizar las exportaciones, las expectativas empresariales y el tipo de cambio del renminbi es claramente mayor que seguir escalando las fricciones.
Por eso, la dirección que se observa ahora es muy clara: China está dispuesta a utilizar pedidos de Boeing, compras de productos agrícolas y importaciones de energía para aliviar el entorno comercial. Este tipo de pedidos, de gran monto y resultados rápidos, además de mejorar directamente el ánimo del mercado, permiten que las empresas estadounidenses obtengan pedidos, mientras que China logra reparar su entorno de exportación y la tolerancia al riesgo. En esencia, ambos buscan lo que necesitan.
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SpeculativeAnalyst
· hace14h
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SpeculativeAnalyst
· hace14h
Solo hay que lanzarse 👊
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