He estado profundizando en algunas investigaciones sólidas sobre la predicción del precio del oro, y honestamente, la configuración a largo plazo aquí es bastante convincente. Permíteme desglosar lo que llamó mi atención.



Así que aquí está lo esencial sobre la predicción del oro: la mayoría de la gente simplemente lanza números aleatorios para obtener clics. Pero cuando realmente profundizas en la metodología y miras lo que los gráficos te están diciendo, la imagen se aclara. Los aspectos técnicos seculares del oro muestran un patrón de reversión alcista de libro que comenzó a completarse alrededor de 2023. Estamos hablando de una formación de copa y asa de 10 años que ahora se está desarrollando.

Al mirar atrás en el panorama de predicciones del precio del oro para 2024, muchas instituciones estaban pronosticando un rango de $2,700 a $2,800 para finales de 2025. Goldman Sachs tenía $2,700, Bloomberg estaba en algún lugar entre $1,709 y $2,727, y había un consenso sólido en ese corredor de $2,700 a $2,800. Ahora estamos a mitad de 2026 y el oro ya ha superado con creces esos niveles. Las predicciones que parecían optimistas entonces ahora parecen conservadoras.

¿Qué está impulsando esto? La dinámica monetaria importa mucho más de lo que la gente se da cuenta. M2 y el IPC han estado en tendencias alcistas constantes, lo cual históricamente se mueve en sincronía con los precios del oro. Las divergencias que vimos no duran; eventualmente se corrigen. Y las expectativas de inflación, medidas a través de los TIPS, han estado respetando este canal alcista secular que respalda la tesis alcista.

Las dinámicas intermercado también son favorables. La fortaleza del euro crea un entorno favorable para el oro, y con las expectativas de recortes de tasas globales, los rendimientos del Tesoro no están subiendo. Eso es un apoyo. Mientras tanto, las posiciones netas cortas comerciales en futuros siguen siendo elevadas, lo que limita la bajista pero sugiere una posición cuidadosa.

Aquí es donde se vuelve interesante: el ángulo de las monedas globales. El oro empezó a establecer nuevos máximos históricos en prácticamente todas las monedas principales a principios de 2024, antes de la ruptura del dólar estadounidense. Esa fue la señal de confirmación real de que esto no era solo una historia del dólar.

Mirando el panorama más amplio, la tesis es un mercado alcista suave ahora con una aceleración que llegará más adelante en esta década. Los objetivos que se propusieron — $3,100 para 2025, $3,900 a $4,000 para 2026, potencialmente $5,000 para 2030 — parecen razonables dado dónde estamos ahora a mediados de 2026. El gráfico de 20 años muestra que los mercados alcistas del oro tienden a comenzar lentamente y luego aceleran, que es exactamente el patrón que estamos viendo.

Una cosa que señalaría — y que importa para la posición — es que el gráfico de 50 años sugiere que esta carrera podría ser inusualmente fuerte porque el patrón de consolidación fue muy largo. Eso es un principio técnico que vale la pena respetar: las consolidaciones largas producen rupturas fuertes.

La plata también vale la pena seguir. La relación oro a plata en 50 años muestra que la plata tiende a explotar más tarde en estos ciclos alcistas. Probablemente todavía estamos en la fase temprana a media, así que la plata podría volverse agresiva en los años venideros.

El nivel de invalidación a vigilar sigue siendo alrededor de $1,770. Si el oro cae y se mantiene por debajo de eso, toda la tesis se rompe. Pero dado el contexto monetario y la trayectoria de las expectativas de inflación, esa probabilidad es baja.

Para quienes siguen la predicción del precio del oro en 2024 y más allá, la clave es entender que esto no es aleatorio. Está impulsado por factores medibles: condiciones monetarias, expectativas de inflación, dinámicas de divisas y posicionamiento en futuros. Cuando todos esos factores se alinean de forma alcista, obtienes movimientos sostenidos, no solo picos.

Probablemente estamos en el año 2-3 de lo que podría ser un ciclo plurianual. El consenso en torno a $2,700 a $2,800 de las instituciones principales el año pasado ya parece desactualizado. Si el patrón se mantiene y la aceleración continúa, esos objetivos de más de $4,000 para finales de esta década no son nada irracionales.
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