En la era de la IA, ¿por qué estamos más cansados?


Antes, programar se trataba de “pelear duro”.
Cuando encontrábamos un error, podíamos dedicar toda una tarde a reflexionar frente a la pantalla.
Depurando, buscando, probando errores, hasta que surgía una chispa de inspiración.
En el momento en que lo resolvíamos, aunque solo fuera un pequeño ajuste lógico, esa sensación de logro real podía hacernos brillar por completo.
¿Y ahora? ¿Dejamos el error a la IA, que en tres minutos propone una solución y se va?
Suena genial, ¿verdad? Pero eso es justo el comienzo del cansancio.
Antes, resolvía 3 problemas al día, ahora con la ayuda de la IA puedo hacer 10.
Pensé que aumentar la eficiencia era algo bueno, pero terminé dándome cuenta:
nunca mi cerebro estuvo tan sobrecargado.
Antes, en los intervalos para resolver problemas difíciles, me quedaba mirando al vacío, haciendo tareas menores, divagando,
eso era mi cerebro “reparándose a escondidas”.
Pero ahora, todos esos valiosos momentos de descanso son llenados por las nuevas tareas que llegan en cascada.
La eficiencia ciertamente ha aumentado, pero la “densidad de decisiones” en un mismo período de tiempo se ha disparado.
Al final del día, mi cerebro parece una esponja exprimida.
Aunque no he hecho trabajo físico, estoy tan cansado que solo quiero desplomarme.
La IA no nos ha hecho más fáciles, solo ha cambiado la “facilidad” por “más problemas”.
Quizás, la verdadera eficiencia ya no sea resolver más problemas, sino aprender a decir: “Hasta aquí por hoy”. 🫠
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