Ya han pasado más de dos años, y Janice McAfee todavía intenta entender todo esto. Ella vive en España, escondida en algún lugar, haciendo pequeños trabajos para sobrevivir. Los amigos la salvaron de la calle, pero realmente no puede avanzar. ¿Por qué? Porque todavía no sabe exactamente qué pasó con su esposo.



Cuando John McAfee murió en una prisión de Barcelona, todo se detuvo para ella. Un tribunal catalán decidió en septiembre: suicidio. Caso cerrado. A menos que Janice realmente no crea en eso, o al menos necesite respuestas. Las autoridades españolas se niegan a compartir los resultados de la autopsia. Ella ha intentado, suplicado, pero nada. Quiere una autopsia independiente para saber realmente qué ocurrió, pero cuesta 30,000 euros. Ella no tiene ese dinero.

La fortuna de 100 millones de dólares que John tenía después de dejar su compañía antivirus en 1994? Volatilizada. En el momento de su muerte, solo se estimaba en 4 millones. En 2019, él afirmaba no tener nada, incapaz de pagar un juicio de 25 millones por muerte injusta. Al año siguiente, fue arrestado por fraude fiscal. Las autoridades decían que había ganado 11 millones promoviendo criptomonedas. Desde su celda, tuitea a sus millones de seguidores: "No tengo nada. Pero no tengo remordimientos."

Janice, en cambio, no heredó nada. Sin testamento, sin escondites a los que tenga acceso. Su esposo deliberadamente la mantuvo alejada de ciertas cosas para protegerla. Pero ahora, tiene preguntas. Habla de los detalles que le han contado: cuando encontraron a John en su celda, todavía tenía pulso, respiraba. Débil, pero presente. Los médicos habrían intentado RCP sin siquiera quitar lo que tenía alrededor del cuello. Janice, que tiene formación de enfermera, lo encuentra extraño.

"No sé si se suicidó," dice ella. "Hablábamos todos los días. No sé cómo terminó así." Ella no busca justicia, lo dice claramente. Solo quiere saber. Quiere ver el informe. Quiere respetar el último deseo de John: ser incinerado. Su cuerpo todavía está en la morgue de la prisión.

Después de su muerte, Janice tuvo miedo. John le dijo que las autoridades solo estaban tras él, no tras ella. Pero aún así, le daba miedo. Había divulgado 31 terabytes de información. No sabe dónde está, ni si eso es real. Ahora, se siente un poco más segura. No tiene nada que ocultar, ni siquiera sabe realmente qué tenía él.

El documental de Netflix del año pasado, "Walking with the Devil: The Wild World of John McAfee", lo mostraba como un fugitivo. Pero Janice piensa que esa no es la verdadera historia. Solo son periodistas intentando hacer sensacionalismo. La verdadera pregunta es por qué John estaba dispuesto a convertirse en fugitivo, por qué ella se quedó con él. "La gente olvida rápido," dice ella. "Solo espero que lo recuerden correctamente."

Todo lo que ella quiere ahora es incinerar a su esposo, recordarlo con amor, y poder seguir adelante. Ella merece al menos eso. Todo el mundo merece una oportunidad para pasar página.
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