Recientemente volví a ver varias películas financieras, y cuanto más las veo, más siento que estas historias siempre se repiten. Hay burbujas, colapsos, la locura de Wall Street, y también el lado más frío del mundo del capital. La ventaja de ver este tipo de películas financieras es que, sin vivirlo en carne propia, puedes sentir la temperatura del mercado.



La crisis de 2008 fue llevada al cine en varias películas. La Gran Apuesta, desde la perspectiva de los inversores, muestra a unos genios que descubren la enorme burbuja detrás del mercado inmobiliario, operando en sentido contrario, apostando en contra de los derivados de préstamos subprime, y finalmente ganando mucho dinero cuando el sistema colapsa. La película desglosa productos financieros complejos capa por capa, y te hace ver que la crisis nunca fue algo que ocurrió de repente, sino que se acumuló en la autoengaño y en el empaquetado de capas. La otra perspectiva, de "Demasiado grande para caer", muestra desde el punto de vista del ministro de Finanzas cómo los decisores en unas semanas determinan el destino económico de un país. Es aún 2008, pero desde la óptica del poder en la lucha entre Wall Street y el gobierno.

Hablando de la naturaleza humana y la avaricia, "El lobo de Wall Street" es definitivamente un clásico. Leonardo DiCaprio interpreta a Jordan Belfort, quien pasa de ser un corredor de bolsa común a acumular miles de millones mediante acciones basura y técnicas de venta frenéticas, hasta que termina en la cárcel por fraude. El ritmo de la película es casi frenético, todo es un derroche de lujos, y cuenta una historia trágica con humor. También está "Wall Street", que narra cómo el joven corredor Bud Fox es seducido por el legendario magnate Gordon Gekko, y termina en el camino sin retorno del comercio con información privilegiada. Ambas películas plantean la misma pregunta: cuando ganar dinero se convierte en el único objetivo, ¿qué queda de la humanidad?

"El dilema de las redes sociales" está inspirado en la historia de la creación de Facebook, y aunque parece tratar sobre emprendimiento tecnológico, en realidad explora la naturaleza humana, la traición y el éxito. "Moneyball" aunque trata sobre béisbol, en su núcleo habla de cómo usar datos para romper con los sistemas tradicionales. El protagonista, Billy Beane, debido a un presupuesto limitado, colabora con un economista para introducir análisis estadísticos, dejando de lado los indicadores tradicionales y enfocándose en los datos que realmente llevan a la victoria. La película en realidad trata sobre la perseverancia en medio de la adversidad.

Ver estas películas financieras revela que los precios suben y bajan, las burbujas explotan y vuelven a surgir, los estilos cambian constantemente, pero los deseos, el miedo, la suerte, el poder y el juicio nunca cambian. La historia de Wall Street nunca termina; si tienes tiempo, elige una y disfrútala lentamente.
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