Acabo de leer un informe interesante de JPMorgan que contiene una predicción bastante audaz del precio del oro para 2028. La predicción: el oro podría alcanzar hasta los 6000 dólares por onza para entonces. Por supuesto, no es simplemente un número arbitrario; hay una lógica comprensible detrás de ello.



Lo que más me fascina es la percepción de que el oro está atravesando un cambio de rol fundamental. Mientras que durante mucho tiempo los inversores confiaron en bonos a largo plazo como protección contra riesgos en las acciones, ahora se muestra una tendencia clara: el oro se está convirtiendo cada vez más en un instrumento de cobertura estructural. Este es un cambio de paradigma que no se debe subestimar.

La matemática detrás es relativamente sencilla: si los inversores privados globales aumentan su participación en oro del actual casi 2,6% al 4,6% de su asignación de activos, entonces el precio del oro tendría que subir aproximadamente un 110% para cubrir esta demanda adicional. Eso explica bastante bien la predicción del precio del oro para 2028 de JPMorgan. Lo especialmente interesante es que actualmente los inversores tienen aproximadamente un 48% en acciones, pero solo un 2,6% en oro. Este desequilibrio podría cambiar drásticamente.

Un fenómeno fascinante de este año: los inversores están acumulando tanto acciones como oro al mismo tiempo, en total contraste con 2023 y 2024, cuando fluyó mucho dinero hacia los bonos. La razón es clara: la estrategia de usar bonos como protección contra las acciones fracasó tras el día del choque arancelario, cuando las acciones y los bonos colapsaron simultáneamente. Desde entonces, los inversores buscan alternativas, y el oro está ganando protagonismo.

El contexto macroeconómico apoya este desarrollo: incertidumbres geopolíticas, preocupaciones inflacionarias y el miedo a una depreciación de la moneda debido a déficits estatales masivos, todo ello favorece precios más altos del oro. JPMorgan hace una comparación histórica interesante con los años 70 y 80, pero enfatiza que la situación actual es diferente. Entonces, los inversores compraban oro por miedo a la depreciación monetaria; hoy en día, es una estrategia de protección estructural contra riesgos en las acciones.

Por supuesto, hay que ser realistas: la predicción del precio del oro para 2028 no es un escenario garantizado, sino que se basa en la suposición de que el comportamiento de los inversores en la asignación de activos cambiará realmente de manera estructural. El desarrollo real dependerá de muchos factores: política de la Fed, desarrollos macroeconómicos, tendencias del dólar. A pesar de una corrección reciente en el oro, no veo una venta de pánico, lo que indica que muchos inversores siguen siendo optimistas a largo plazo.

En general, el análisis de JPMorgan muestra un cambio profundo en la asignación global de activos. Si la predicción del precio del oro para 2028 se cumple o no, lo veremos; pero la lógica subyacente es bastante convincente. Quien esté interesado en estos movimientos del mercado, debería mantener un ojo en los indicadores relevantes.
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