Recientemente, me enseñó una vez más mi «aversión a la pérdida»: las pérdidas flotantes allí se parecen a las notificaciones constantes del teléfono, aunque no se hayan realizado, la mente sigue haciendo cálculos; en cambio, las ganancias flotantes son más fáciles de ignorar, como si automáticamente pensara «eso no es mío». En pocas palabras, cuando pierdo, no paro de pensar «si hubiera hecho… en ese momento», y cuando gano, solo pienso «no me deje llevar todavía», la diferencia en la calidad del sueño es demasiado evidente.



Cuando el mercado se agita, voy a mirar en la cadena, a ver si en la capa de liquidación realmente hay uso, de lo contrario, cuando la emoción se apodera, solo quiero pulsar sin control. La espiral de inflación + estudios + precios de las criptomonedas en los juegos en cadena, también me recordó: el crecimiento que parece animado, quizás solo sea una forma de pagar en cuotas la ansiedad.

Lo que más temo perder en realidad no son las oportunidades, sino esos minutos en los que puedo calmarme y pensar con tranquilidad.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado