Estos días, al mirar el mercado de opciones, me vino a la mente una vieja frase: ¿quién está realmente comiendo el valor temporal?


El comprador, en esencia, está compitiendo contra el tiempo, si la dirección correcta no sube con suficiente fuerza, también será desgastado lentamente;
el vendedor parece estable, pero en realidad está intercambiando el riesgo de cola por esa sensación de "ingresos diarios",
si realmente aparece una aguja, todo lo que había comido antes tendrá que devolverlo, y quizás ni siquiera sea suficiente.

Y además, últimamente, cuando se roba en puentes de cadena cruzada o cuando los oráculos reportan errores,
todos gritan "espera la confirmación"...
este consenso colectivo de esperar a veces retrasa la explosión de la volatilidad.
El comprador teme retrasos, el vendedor teme una caída repentina.
Cuando el mercado me molesta, voy a observar las necesidades reales en la capa de liquidación en cadena,
como mirar el clima o leer la mente de las personas,
al menos así puedo evitar que el sentimiento del mercado me lleve a correr sin control.
De todos modos, ahora prefiero hacer menos operaciones,
y no quiero que el tiempo me convierta en una cebolla que se cosecha lentamente.
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