Omaha de 1999, justo antes del auge más loco de la burbuja de Internet. Alguien en la asamblea de accionistas de Berkshire, frente a decenas de miles de personas, le disparó directamente a Buffett y Munger:


¿Por qué no toman el 10% para invertir en Internet?
Este accionista se levantó, con un tono que no podía ocultar su orgullo y queja.
Él mismo invirtió en fondos de crecimiento agresivo en tecnología, y ganó exactamente el doble, compensando perfectamente las pérdidas en Berkshire ese año.
Cuestionó a los dos grandes: ustedes son tan inteligentes, ¿no podrían sacar ese 10% y arriesgarse en este mercado donde se puede ganar mucho dinero?
¿No es demasiado pedir como accionistas?
Frente a la tentación de las ganancias exorbitantes, la respuesta de Buffett fue precisa: nunca compramos cosas que no entendemos.
¿Qué significa entender? En el diccionario de Buffett, entender significa tener una probabilidad razonable de poder prever cómo será el negocio en 10 años. Si no puedes, aunque otros ganen a lo loco, aunque otros te llamen terco, nunca te meterás.
Buffett incluso respondió con humor: ya que ganaste el doble, puedes hacerlo tú mismo, la especulación es libre.
¿Crees que ganar menos es perder? Pero en realidad, intentar aprovechar cada tendencia es justo el comienzo de una gran pérdida.
El dinero en los mercados financieros nunca se acaba, pero tu capital puede agotarse.
Buffett luego señaló el error mortal más común de los minoristas: confundir el movimiento del código de acciones con el activo.
Dijo que él y Munger nunca se sienten pobres o ricos por las subidas y bajadas del precio de las acciones. Solo miran si el negocio de la empresa en sí funciona bien. Consideran la empresa como una privada no cotizada, y el precio de las acciones es solo una referencia que puede fallar en cualquier momento.
Hoy sube y piensas que eres un genio de las acciones, mañana baja y piensas que eres un tonto.
Cuando realmente entiendes la esencia del activo, la cotización del mercado es solo una herramienta para ganar dinero aprovechando las emociones de otros, no el dueño de tus emociones.
Si ya tienes una gran cantidad de riqueza suficiente para vivir cómodamente, y alguien al otro lado de la calle encuentra una forma que no entiendes pero que hace que se enriquezca rápidamente, 2-10 veces más rápido que tú, no deberías sentirte mal por ello.
Nuestro sufrimiento no suele ser por no tener dinero, sino porque otros ganan demasiado fácilmente.
Mantener una extrema indiferencia hacia el dinero que no es nuestro es la única cura contra la ansiedad financiera. El dinero ganado por suerte, al final, suele ser perdido por la habilidad.
Ya sea en las acciones tecnológicas de Internet de aquel entonces, en las criptomonedas blockchain posteriores, o en las actuales mareas de IA, siempre hay alguien enriqueciendo rápidamente.
Pero aprender a cerrar los oídos a esas voces y concentrarse en cultivar tu propio círculo de habilidades es la verdadera long-termism.
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