Hace poco resurgió en redes un caso que pocos olvidan: la muerte del Pirata de Culiacán. Con la confirmación de la muerte de El Mencho este año, la gente volvió a hablar de Juan Luis Lagunas Rosales, ese joven que se hizo viral en redes antes de cumplir 18 años.



Para quien no lo recuerde, el Pirata de Culiacán era un creador de contenido que explotó en las redes con videos de fiestas, alcohol y regional mexicana. Llegó a acumular casi 800 mil seguidores en Facebook y más de 300 mil en Instagram cuando aún era un adolescente. Su historia es bastante heavy: abandonado por su padre antes de nacer, criado por su abuela, trabajaba lavando autos hasta que a los 15 se fue a Culiacán y empezó a grabar videos que se viralizaron rápidamente. Incluso artistas como Noel Aragón y Último Escuadrón le dedicaron corridos.

Lo que cambió todo fue un video del 9 de noviembre de 2017. El Pirata de Culiacán subió una grabación donde insultaba directamente a El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. La frase fue fuerte y se viralizó al instante. El tipo ni se inmutó después, siguió con su vida normal en redes como si nada hubiera pasado.

Una semana después, el 18 de diciembre de 2017, todo terminó en el bar Menta2 Cántaros en Zapopan, Jalisco. El Pirata de Culiacán había hecho una transmisión en vivo invitando a sus followers a ir al lugar esa noche. Cuando llegó, estaba con un par de amigos. Según los testimonios, apenas pasaron unos minutos cuando entraron cuatro sujetos armados directo hacia donde estaba. Recibió al menos 15 impactos de bala en cabeza, brazos y pecho. Sus amigos describieron la escena así: todos se tiraron al piso por los balazos, nadie vio las caras de los atacantes, todo pasó muy rápido. El dueño del bar también resultó herido y murió después.

La pregunta que todos se hacían era obvia: ¿fue represalia por el video? La Fiscalía de Jalisco nunca confirmó eso oficialmente. El fiscal en ese momento dijo que se investigaban múltiples líneas, incluyendo el contenido que había publicado, pero que no podían asegurar la conexión. Sin embargo, versiones posteriores mencionaban que Ricardo Ruiz Velasco, un lugarteniente del CJNG, habría ordenado la venganza.

El caso del Pirata de Culiacán se convirtió en uno de esos momentos que marcó la relación entre influencers y la realidad del crimen organizado en México. Un joven que buscaba viralidad, que jugaba con fuego en redes sin dimensionar las consecuencias, y que terminó siendo víctima de una violencia que superaba cualquier juego de internet.
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