Hace unos años pasó un caso bastante turbio en Jalisco que todavía genera debate. Un creador de contenido viral, Juan Luis Lagunas Rosales, más conocido como El Pirata de Culiacán, se convirtió en tendencia no por sus videos sino por cómo terminó todo. El tipo era relativamente famoso en redes: casi 800 mil seguidores en Facebook, contenido de fiestas, alcohol, música regional. Nada del otro mundo para la época.



Lo que cambió todo fue un video que subió a mediados de noviembre de 2017. En la grabación, El Pirata de Culiacán lanzó una frase bien directa contra Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del CJNG. Básicamente lo insultó de forma pública. El material se viralizó, la gente lo compartió, y bueno, todos pensamos que sería solo eso: otro video viral más.

Pero un mes después, específicamente el 18 de diciembre, El Pirata de Culiacán entró a un bar llamado Menta2 Cantaros en Zapopan. Horas antes había hecho un live invitando a la gente a que lo fuera a ver. Estaba ahí con algunos amigos, entre ellos un tipo conocido como Ben El Gringo. Según los relatos de quienes estaban presentes, todo sucedió muy rápido: entraron cuatro sujetos armados directo hacia donde estaba él.

Lo que pasó después fue brutal. El Pirata de Culiacán recibió al menos 15 impactos de bala en diferentes partes del cuerpo: cabeza, brazos, pecho. Intentó resguardarse detrás del dueño del bar, pero los atacantes lo acorralaron en una esquina. Ben El Gringo describió después que todos se tiraron al piso cuando escucharon los disparos, que no vieron rostros de nadie, que todo fue caos. El dueño del bar también resultó herido y murió después por las lesiones.

Ahora bien, la pregunta que quedó en el aire: ¿fue represalia por ese video donde insultó al Mencho? Las autoridades dijeron que había múltiples líneas de investigación. Nunca confirmaron oficialmente que el video fuera la causa. Algunos reportes apuntaban a un lugarteniente del CJNG conocido como El Tripas, pero la fiscalía no cerró el caso de esa forma. Quedó en la incertidumbre.

Lo interesante es cómo El Pirata de Culiacán pasó de ser un creador de contenido viral a convertirse en un caso de violencia que marcó la conversación sobre qué tan lejos pueden llegar las consecuencias en redes. Su nombre quedó asociado a esa época donde varios influencers enfrentaron situaciones similares. El caso sigue siendo un recordatorio de cómo quedó el Pirata de Culiacán y lo que significó para la narrativa de violencia en México durante esos años.
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