Acaban de pasar algo bastante importante en Wall Street y probablemente no todos se dieron cuenta de la magnitud. Los reguladores estadounidenses acaban de anunciar una flexibilización masiva de las reglas de capital para los grandes bancos, y estamos hablando de reducciones que no veíamos desde hace años.



La Reserva Federal presentó ayer sus planes para reformar Basilea III, y el impacto es considerable. Los mayores bancos del país verán sus requisitos de capital reducidos en un 4,8%. Si lo pones en perspectiva, eso representa liberación de unos 117 mil millones de dólares en capital que ahora pueden destinar a otras cosas. JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup... todos ellos están celebrando esto.

Lo curioso es que Wall Street lleva años pidiendo esto. Después de 2008, los reguladores pusieron restricciones bastante severas. Ahora, casi dos décadas después, la Fed considera que es momento de recalibrar. Jay Powell argumenta que es "práctica saludable" revisar estas normas periódicamente, y aparentemente tiene razón porque el directorio estaba dividido en la votación.

Los números varían según tamaño de banco. Los medianos (entre 100 mil y 750 mil millones en activos) se benefician más con una caída del 5,2%. Los pequeños, con menos de 100 mil millones, logran la mayor reducción: 7,8%. Esto incluye también cambios en cómo evalúan el riesgo crediticio y reducciones a la mitad en requisitos para hipotecas.

Michael Barr, miembro de la Junta de la Fed, fue el único que se atrevió a decir lo que muchos piensan en privado. Argumentó que estas reformas son "innecesarias e imprudentes" y que van a perjudicar la resiliencia del sistema. Estimó que la reducción real sería del 6% cuando incluyes cambios en reglas de apalancamiento. Pero quedó como voto minoritario.

Ahora bien, ¿qué significa esto en la práctica? Los bancos van a tener más capital disponible para prestar. Muchos ya devolvieron más del 90% de ganancias a accionistas el año pasado, así que ahora buscarán destinar esos recursos liberados a crédito y adquisiciones. Wall Street está en modo expansión.

Lo interesante es que esto probablemente genere presión en otros mercados. El Banco de Inglaterra y la Unión Europea estaban esperando ver cómo EE.UU. implementaba Basilea. Ahora van a enfrentar preguntas incómodas sobre competitividad de sus bancos si mantienen normas más restrictivas.

La Fed dice que sus propuestas son consistentes con el acuerdo global de Basilea, aunque reconoce diferencias para reflejar características específicas del mercado estadounidense. Tiene 90 días de consulta pública, pero honestamente parece que el camino ya está trazado. Wall Street ganó esta batalla.
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