No soy muy bueno en discusiones de gobernanza tipo pelea, pero cada vez que veo una votación de DAO siempre primero reviso “¿cómo se distribuyen los incentivos?”, “¿quién puede vetar?”, “¿quién tiene el poder de ejecución?”… En realidad, por muy bonito que esté redactada la propuesta, al final todo se reduce a la estructura de poder: quién tiene las llaves múltiples, quién controla el ritmo del presupuesto, quién puede interpretar las cláusulas ambiguas en su propio favor. Muchas personas se fijan en la “tasa de aprobación de la votación”, pero a mí me importa más esas líneas de pasos de ejecución después de votar, si hay alguien responsable, si hay un cronograma, si hay un mecanismo de salida. La reciente guerra de palabras sobre los derechos de autor en NFT también fue bastante parecida: por un lado hablan de los ingresos de los creadores, por otro de la liquidez secundaria, y al final todo se reduce a quién puede incorporar las reglas en el mercado, en los contratos, en las opciones predeterminadas. Confío en el proceso, pero si no se aclaran los detalles, el proceso solo sirve para ser eludido.

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