He estado pensando en la planificación de la jubilación últimamente, y sigo viendo a personas preguntar si una IRA Simple y una IRA Tradicional son básicamente lo mismo. Respuesta corta: no realmente, aunque comparten algunas similitudes que pueden hacer que sean confusas.



Permíteme desglosar cómo difieren en realidad. Si eres autónomo o gestionas una pequeña empresa sin acceso a un 401(k), ambas opciones te permiten reservar dinero antes de impuestos para la jubilación. Obtienes esa deducción fiscal inmediata al ingresar, y luego pagas impuestos cuando retires en la jubilación. Hasta ahora, bastante similar.

Pero aquí es donde las cosas divergen. Una IRA Simple está específicamente diseñada para propietarios de pequeñas empresas y autónomos, mientras que una IRA Tradicional es más un fondo de jubilación de propósito general para cualquiera. Los límites de contribución lo dicen claramente. Con una IRA Tradicional, tienes un límite anual más bajo. En comparación, en 2016 el límite era de 5,500 dólares (o 6,500 si tienes 50 o más). ¿IRAs Simples? Mucho más alto. Esa cifra de 2016 era de 12,500 dólares anuales, saltando a 15,500 si tienes más de 50. Eso es una diferencia significativa cuando intentas maximizar los ahorros para la jubilación.

Otra cosa que los distingue es la igualación del empleador. Si configuras una IRA Simple para tu negocio, en realidad estás obligado a contribuir a las cuentas de tus empleados. Puedes igualar hasta el 3% de lo que contribuyen, o aportar un 2% fijo independientemente de si participan o no. Las IRAs Tradicionales no tienen este requisito en absoluto.

Las penalizaciones por retiro también difieren entre ambos. Sacar dinero de cualquiera antes de los 59 años y medio generalmente implica una penalización del 10%. Pero con una IRA Simple, si retiras dentro de tus primeros dos años de participación, esa penalización aumenta al 25%. Así que el momento realmente importa aquí.

¿Entonces, una IRA Simple es lo mismo que una IRA Tradicional? No del todo. Ambas son vehículos de jubilación sólidos con ventajas fiscales, pero las IRAs Simples son la jugada poderosa si eres autónomo o tienes una pequeña empresa. Obtienes mucho más espacio de contribución y la capacidad de contribuir tanto como empleado como empleador, lo que aumenta tu potencial de ahorro. Las IRAs Tradicionales funcionan bien si solo quieres una cuenta de jubilación personal sencilla.

La verdadera conclusión es que comenzar temprano importa más que qué cuenta eliges. Cuanto antes comiences a contribuir a cualquiera de las opciones, más tiempo tendrá tu dinero para crecer. Y, honestamente, si eres autónomo, ese límite más alto de la IRA Simple hace que valga la pena considerarlo en serio.
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