Descubrí algo que realmente me impactó sobre el Everest. Aparentemente, más de 300 alpinistas han muerto allí desde el comienzo de las expediciones, y muchos de sus cuerpos permanecen allí, congelados en la montaña. Lo que me sorprendió es que la mayoría no muere al subir, sino al bajar cuando están agotados. Incluso existe un mapa que muestra los lugares exactos donde quedaron los cuerpos. Es un tema oscuro, pero honestamente, estos montañeros sabían el riesgo. Para algunos, morir en el Everest es casi un honor, una forma de permanecer para siempre en lo que amaban. Hace reflexionar sobre lo que estamos dispuestos a sacrificar por nuestros sueños, ¿no?

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