Recaudó 945 millones de dólares para una máquina de análisis de sangre que no funcionaba.


Elizabeth Holmes abandonó Stanford a los 19 años. Antes de marcharse ya había convencido a un profesor para que financiara su idea.
La idea: un pequeño dispositivo capaz de realizar cientos de análisis médicos a partir de una sola gota de sangre, sin necesidad de extracciones ni laboratorios. Una caja del tamaño de un ordenador.
Lo llamó el Edison.
A su empresa la bautizó Theranos.
Para 2013, Holmes había captado 945 millones de dólares de inversores.
Theranos estaba valorada en 9.000 millones de dólares.
Holmes poseía el 50%.
A los 30 años, su patrimonio neto en papel alcanzaba los 4.500 millones. Aparecía en las portadas de Fortune, Forbes y Time.
Fortune la describió como la próxima Steve Jobs.
Llevaba un jersey de cuello alto negro todos los días.
Se había sometido a una operación para bajar el tono de su voz y proyectar más autoridad.
post-image
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado