Estados Unidos impulsa monedas estables para consolidar su hegemonía en el dólar, varios países asiáticos se unen: ¡El nuevo campo de batalla de las finanzas digitales ya ha comenzado!

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En el vertiginoso cambio del panorama financiero global de hoy, ya ha comenzado una guerra silenciosa en torno a las “stablecoins”. Esto no es solo una iteración más de la tecnología criptográfica, sino un nuevo campo de batalla que afecta la distribución del poder monetario mundial. En esta competencia, Estados Unidos intenta extender su hegemonía tradicional del dólar al ámbito digital, mientras que potencias asiáticas lideradas por China, Japón, Corea y la India están emergiendo rápidamente, desafiando con estrategias de diversificación y localización. Un nuevo orden financiero digital, conformado por dólares, euros y monedas de múltiples países asiáticos, se está formando gradualmente en esta pugna entre Oriente y Occidente.

La estrategia estadounidense

Para entender la activa estrategia de Estados Unidos en el campo de las stablecoins, es necesario analizar sus motivaciones económicas y políticas profundas. El asesor principal del presidente ruso, Anton Kobyakov, señaló con precisión que el impulso de las stablecoins por parte de EE. UU. es uno de los “planes finales” para hacer frente a su enorme deuda nacional que supera los 35 billones de dólares. Considera que Washington intenta replicar sus guiones de los años 1930 (desvinculación del dólar del oro) y de los años 1970 (eliminación del patrón oro), mediante la reformulación de las reglas monetarias, transfiriendo los costos de sus problemas fiscales internos al resto del mundo.

El camino operativo de este guion es claro. La Ley GENIUS, promulgada en 2025, proporciona un marco legal a nivel federal para las stablecoins en dólares, con uno de sus requisitos centrales siendo que los activos de reserva de las stablecoins deben ser efectivo o bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo. Esta regulación ha creado astutamente un “mercado cautivo” enorme y en constante crecimiento para los bonos del Tesoro estadounidense. Datos muestran que los emisores de stablecoins ya se han convertido silenciosamente en el tercer mayor comprador y cuarto mayor tenedor de bonos del Tesoro de EE. UU. Desde que la administración Trump reconoció públicamente que las stablecoins son la mejor forma de consolidar la posición del dólar como moneda de reserva, hasta que su propio presidente afirmó que las criptomonedas tienen el potencial de “eliminar” la enorme deuda estadounidense, todo revela el verdadero propósito de esta campaña de “dolarización digital”: mantener el sistema financiero en funcionamiento sin necesidad de reformas fiscales dolorosas.

¿Pero realmente puede esta estrategia estar exenta de riesgos? Algunos economistas advierten que, aunque en el corto plazo las stablecoins puedan aumentar la demanda de bonos del Tesoro y aliviar temporalmente la presión fiscal, esto es como beber veneno para calmar la sed. No resolverá los desequilibrios fiscales y las divisiones políticas de EE. UU. a largo plazo, sino que podría retrasar las reformas estructurales necesarias al crear una falsa prosperidad. A largo plazo, la posición del dólar dependerá de la salud de la economía estadounidense, la solidez fiscal y la capacidad de la Reserva Federal para mantener baja la inflación, no de la astucia en el diseño de instrumentos financieros. La stablecoin, que parece una cuerda para estimular la demanda, podría terminar siendo una “soga para ahorcarse” para EE. UU.

El despertar asiático

Frente a la ofensiva digital del dólar estadounidense, Asia no es una simple receptora pasiva. Muy por el contrario, esta región, la de mayor crecimiento económico global, está construyendo con sorprendente rapidez y determinación su propio futuro financiero digital. Según datos, el volumen de comercio de criptomonedas en la región de Asia-Pacífico (APAC) se disparó un 69% en el año hasta junio de 2025, alcanzando los 2.36 billones de dólares, convirtiéndose en la fuerza impulsora del crecimiento global en criptoactivos, con frecuencia superando a Norteamérica y solo por detrás de Europa.

El motor de esta ola es una profunda reflexión sobre la “mitología de la hegemonía del dólar”. Muchos países asiáticos mantienen una alta vigilancia sobre la “dolarización 2.0”, recordando las dolorosas lecciones de la crisis financiera asiática, cuando la deuda corporativa en dólares, en medio de la depreciación de las monedas locales, se convirtió en una carga insoportable para la economía. Por ello, en lugar de aceptar ciegamente las stablecoins en dólares, los países asiáticos prefieren desarrollar stablecoins vinculadas a sus propias monedas, para mantener su soberanía monetaria y estabilidad financiera.

Esta tendencia de “diversificación de stablecoins” se despliega en toda Asia: Japón a la cabeza: Japón ya es pionero en este campo, con su Ley de Servicios de Pago revisada, que crea uno de los marcos legales más completos para las stablecoins a nivel mundial, definiéndolas como “herramientas de pago electrónicas”. Esta medida ha impulsado mucho el mercado, con el lanzamiento inminente de JPYC, la stablecoin en yen japonés, y con gigantes como SBI Group, Circle y Ripple anunciando la emisión conjunta de stablecoins en yen. Gracias a esto, el valor de las transacciones en cadena en Japón ha crecido un 120% interanual, liderando Asia. La orientación de Corea: Corea está pasando de investigar su moneda digital del banco central (CBDC) a promover la emisión de stablecoins en won por parte del sector privado, con un proyecto de regulación completo previsto para octubre de 2025. Con una infraestructura fintech altamente desarrollada y una aceptación generalizada de pagos móviles, Corea tiene altas probabilidades de que las stablecoins se popularicen rápidamente en pagos minoristas y remesas transfronterizas. La competencia entre Hong Kong y Singapur: como centros financieros tradicionales, Hong Kong y Singapur compiten ferozmente mediante regulaciones claras. La Ley de Stablecoins de Hong Kong, implementada en agosto de 2025, sienta las bases para convertir a Hong Kong en un centro de stablecoins en Asia. La estrategia china: China explora la emisión de stablecoins vinculadas al renminbi, como parte de su estrategia más amplia para internacionalizar su moneda y reducir la dependencia del dólar. Aprovechando las pruebas piloto en Hong Kong, se perfila un corredor digital liderado por China, centrado en la liquidación del comercio de la iniciativa “Belt and Road”. La base en la India y el sudeste asiático: en países como India, Vietnam y Filipinas, la adopción de criptomonedas surge más de las necesidades de las comunidades locales. Ya sea en un mercado de remesas mensual de 30 mil millones de dólares, en la búsqueda de ingresos adicionales por parte de los jóvenes o como refugio contra la inflación local, las stablecoins están llenando vacíos en los servicios financieros tradicionales, mostrando una gran vitalidad. La India, con su enorme mercado y participación institucional, lidera los índices globales de adopción de criptomonedas.

Un escenario multipolar

Con la participación de países asiáticos y el desarrollo de nuevas tecnologías, el mercado de stablecoins, que durante mucho tiempo estuvo dominado por Tether (USDT) y Circle (USDC), está siendo rápidamente desafiado. En marzo de 2024, ambas tenían una participación combinada del 91.6%, pero ahora ha caído aproximadamente al 83%, y sigue en descenso.

Las principales fuerzas que impulsan este cambio estructural son tres: “Emitentes propios”: plataformas de intercambio, billeteras y protocolos DeFi que antes dependían de terceros para emitir stablecoins ahora lanzan sus propias versiones. Quieren controlar los intereses generados por las reservas y el flujo de usuarios, eliminando la dependencia de USDT y USDC. La aparición de modelos de reparto de beneficios: stablecoins emergentes como Ethena’s USDe, Agora’s AUSD, que comparten los beneficios de las reservas con los poseedores o plataformas asociadas, ofreciendo atractivos rendimientos anuales (APY) para captar mercado. Esta “guerra de beneficios” está obligando a toda la industria a repensar sus modelos comerciales. La entrada de grandes bancos tradicionales: con marcos regulatorios claros, bancos como JPMorgan y Bank of America ya exploran la creación de alianzas de stablecoins. La participación de estos bancos, con vastos activos y clientes, cambiará radicalmente las reglas del juego.

Todo esto indica que el mercado de stablecoins evoluciona de un “duopolio fuerte” a una era “multipolar” en la que participan intercambios, fintechs, startups y bancos tradicionales.

Stablecoins de billones de dólares

Esta competencia entre Oriente y Occidente en torno a las stablecoins es, en esencia, una lucha por el control del futuro sistema de pagos y liquidaciones globales. Se estima que, si solo el 1% a 2% de los pagos transfronterizos mundiales se tokenizan, el volumen de transacciones en cadena podría alcanzar entre 2 y 4 billones de dólares anuales.

Actualmente, tres fuerzas compiten por esta enorme porción: El modelo estadounidense: aprovechando la certeza política de la Ley GENIUS y las ventajas del dólar, integrando stablecoins en las redes de pago existentes para acelerar su adopción. El modelo europeo: con la Ley MiCA y el inminente euro digital, estableciendo límites de uso para las stablecoins no europeas en la UE, consolidando primero la posición del euro en el ámbito digital. El modelo asiático: no busca una moneda global dominante, sino construir múltiples “corredores” comerciales y de pago regionales, usando hubs como Hong Kong y Singapur para promover stablecoins en yen, won y renminbi offshore.

El resultado de esta competencia no será solo una cuestión de valor de mercado. La claridad regulatoria, la utilidad en el mundo real, la integración con la economía real y la agilidad en la implementación de políticas serán factores decisivos. La primera stablecoin en alcanzar una capitalización de un billón de dólares probablemente seguirá vinculada al dólar, pero en un mundo cada vez más multipolar, la historia de “quien llega primero” puede cambiar en cualquier momento. El nuevo campo de batalla de las finanzas digitales ya está abierto, y el mapa de las monedas mundiales del futuro se está redibujando en este preciso instante.

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