Muro roto: La reconstrucción de la educación en la era de la IA y los conflictos intergeneracionales

En la tercera mesa redonda del Foro de Jóvenes Académicos del Centro de Investigación APEC, titulada “Muros derribados: la reconstrucción de la educación en la era de la IA y los conflictos intergeneracionales”, académicos de Australia, Chile, China, Papúa Nueva Guinea, Perú y Hong Kong, entre otros lugares, llevaron a cabo una discusión interdisciplinaria sobre cómo la inteligencia artificial está cambiando los objetivos educativos, las formas de aprendizaje, el diseño de sistemas y las estructuras cognitivas humanas.

A diferencia de las dos sesiones anteriores, que se centraron más en la cooperación industrial y regional, este foro dirigió la atención directamente al núcleo de la educación: cuando la IA deja de ser solo una herramienta auxiliar y comienza a formar parte del proceso de aprendizaje, la producción de conocimiento e incluso de las formas de cognición, ¿cómo se redefinirán los límites de la educación tradicional? La moderadora, la profesora asociada de la Universidad China de Hong Kong,黎晨, señaló en la apertura que, desde la imprenta, la televisión, Internet hasta la inteligencia artificial, la tecnología y la educación siempre han estado en una relación de coevolución, y que en esta revolución actual de la IA, la comunidad educativa se ve obligada a reevaluar los métodos básicos de aprendizaje, investigación y enseñanza.

La universidad no es solo un lugar de enseñanza

Caitlin Pienaar, asesora estratégica senior del Centro de Investigación APEC de la Royal Melbourne Institute of Technology de Australia, abordó primero desde la perspectiva de la gobernanza de la educación superior. Ella considera que las universidades nunca han sido instituciones neutrales de transmisión de conocimientos, sino co-creadoras del futuro social y económico: conectan el mercado laboral, la movilidad regional, la innovación en investigación, el debate público y la infraestructura social, por lo que en la transformación impulsada por la IA, asumen responsabilidades mucho más allá de la “enseñanza en el aula”.

Para ella, el impacto de la IA en los sistemas de empleo y habilidades se reflejará principalmente en trabajos basados en conocimientos y en industrias intensivas en información, siendo los jóvenes especialmente vulnerables en los puestos de entrada y en las primeras etapas de sus carreras, ya que muchas tareas básicas que antes servían para acumular experiencia están siendo absorbidas por sistemas de IA. Los riesgos asociados no solo son cambios en los puestos de trabajo, sino también interrupciones en las trayectorias profesionales, la consolidación de desigualdades educativas y la debilitación de la capacidad de desarrollar habilidades a largo plazo.

Por ello, propone que las universidades deben realizar una triple transformación: pasar de un camino lineal “educación—empleo” a un sistema de aprendizaje permanente, de la segmentación tradicional de disciplinas a la colaboración interdisciplinaria, y de una respuesta pasiva a la IA a una participación activa en la construcción de capacidades y en la gobernanza responsable de la IA. Esto implica que las universidades en la era de la IA deben responder a una pregunta más amplia: en un mercado laboral y económico profundamente mediado por la IA, ¿qué papel público deben desempeñar?

Los objetivos educativos están siendo replanteados

El profesor asociado Julio Erasmo Godoy del Universidad de Concepción en Chile llevó la discusión al nivel de la filosofía educativa. Comparó la educación tradicional con la educación impulsada por IA: la primera enfatiza la estandarización, el ritmo uniforme y la certificación mediante exámenes, mientras que la segunda pone mayor énfasis en la personalización, la flexibilidad y la retroalimentación en tiempo real basada en datos.

Pero, en su opinión, esto no es solo una diferencia en el uso de la tecnología, sino una reevaluación del problema fundamental de qué tipo de personas debe formar la educación. La IA puede aumentar la participación en el aprendizaje, ofrecer mecanismos de retroalimentación más frecuentes y apoyar a estudiantes con discapacidades, pero también plantea una serie de nuevos problemas, como la integridad académica, las diferencias en plataformas, la privacidad de los datos y el debilitamiento de la comunidad educativa.

Por ello, no aboga por una elección simple entre “educación tradicional” y “educación con IA”, sino que enfatiza la necesidad de buscar caminos que aprovechen las ventajas de ambas, haciendo que la IA sirva realmente a la mejora de la calidad educativa y minimizando sus externalidades negativas. En este sentido, varios participantes del foro coincidieron en que la transformación educativa es ante todo una cuestión de valores, y solo después un asunto de implementación tecnológica.

De “dar mapas” a “enseñar a navegar”

La intervención de Zhu Xi, profesor asociado del Instituto de Inteligencia Artificial de la Universidad China de Hong Kong (Shenzhen), fue una de las más intelectualmente estimulantes del evento. Con el título “No entregues solo mapas a la próxima generación”, propuso que la llegada de la IA está revolucionando la lógica básica de la transmisión unidireccional de conocimientos de los mayores a los menores, ya que los niños de hoy, con la ayuda de la IA, pueden acceder a conocimientos más rápidos, pacientes e incluso más precisos que los adultos.

Con base en esto, introdujo el concepto de “nativos digitales de IA”, que no se refiere a un grupo definido por edad, sino a un nuevo estado cognitivo: para esta generación, la IA no es solo una herramienta externa, sino parte del sistema cognitivo. En este contexto, al menos tres fallas de la educación tradicional se vuelven evidentes: la debilitación de la función de transmisión del conocimiento, la replicación de experiencias que ya no es confiable y la pérdida de autoridad de las generaciones anteriores.

Frente a estos cambios, propuso el “principio de restricción mínima”: los educadores no deben intentar llenar a la próxima generación con contenidos, sino proporcionar límites necesarios para que puedan explorar por sí mismos en un espacio más abierto. En su opinión, solo hay tres líneas que deben mantenerse: los fundamentos éticos, la capacidad de controlar la IA de forma autónoma y la responsabilidad comunitaria hacia la sociedad del área de APEC.

En sintonía con esta visión, Yuan Randong, vicedirector del Instituto de Asuntos Internacionales de Qianhai en Shenzhen, afirmó que los jóvenes en la era de la IA no deben ser solo receptores de conocimientos, sino que deben ingresar más temprano en la posición de “co-creadores”. Destacó que el significado de la IA no es reemplazar la creatividad humana, sino reducir las barreras para que los jóvenes participen en la resolución de problemas reales, en el diseño, la experimentación y la colaboración, integrándose más pronto en el proceso de co-creación del conocimiento entre personas.

Asimismo, señaló que el núcleo de la educación debe pasar de la “acumulación de conocimientos” a la “formación de habilidades”, especialmente en la capacidad de plantear preguntas, emitir juicios, conectar disciplinas y colaborar con otros. Si los programas, las evaluaciones y los diplomas permanecen en un marco lineal anticuado, el sistema será cada vez más capaz de medir la “inteligencia de ayer”, pero tendrá dificultades para responder a las necesidades actuales.

Las diferencias locales determinan la verdadera dificultad de la educación con IA

Julian Melpa, del Instituto Nacional de Investigación de Papúa Nueva Guinea, advirtió a los asistentes que la educación con IA no es un tema que pueda abordarse sin considerar la infraestructura y el contexto cultural. Tomando a Papúa Nueva Guinea como ejemplo, señaló que la educación tradicional en ese país depende mucho de la comunidad, las aulas centradas en los docentes y la enseñanza presencial, y que la introducción de la IA enfrentará rápidamente limitaciones estructurales como la energía eléctrica, la conectividad, la capacitación docente, los costos y la diversidad lingüística.

Especialmente en una sociedad con más de 800 lenguas locales, condiciones geográficas complejas y marcadas disparidades urbanas y rurales, los “beneficios de eficiencia” que trae la IA no se distribuirán automáticamente de manera equitativa. Sin una infraestructura adecuada, plataformas de aprendizaje offline, soporte en lenguas locales y formación sistemática para docentes, la IA podría profundizar las desigualdades educativas y chocar con las lógicas culturales autóctonas.

Por ello, propone que la educación con IA no debe reemplazar los sistemas existentes, sino integrarse con cautela en las condiciones sociales locales. Esto hace que el tema de la “inclusión” en la digitalización educativa sea aún más concreto: una digitalización educativa verdaderamente sostenible no es solo una cuestión tecnológica, sino de adaptación contextual previa.

El papel del sector público, la gobernanza legal y los cambios cognitivos

Rommel Abilio Infante Asto, asesor legal del Laboratorio de IA del Consejo de Evaluación Electoral de Perú, mostró otro escenario educativo: la IA no solo ocurre en las aulas, sino también en los servicios públicos, la difusión del conocimiento legal y el aprendizaje profesional. Explicó que Perú fue uno de los primeros países de la región en establecer un marco legal para la IA, pero que en la educación superior, la formación de adultos y el desarrollo de habilidades aún existen vacíos normativos claros.

Con ejemplos de varias herramientas desarrolladas por el Laboratorio de IA del Consejo Electoral, ilustró cómo la IA se usa para educar a los ciudadanos en las elecciones y para que los funcionarios públicos aprendan a buscar leyes. También señaló que las universidades y las instituciones académicas en Perú tienen actitudes diversas respecto a la IA: algunas la fomentan para un uso crítico, otras mantienen una postura cautelosa. Esta variedad refleja que, en la incorporación de la IA en los sistemas educativos y de conocimiento público, las instituciones aún están explorando sus límites y regulaciones.

Finalmente, la vicedirectora de la Universidad de Educación de Hong Kong, 李辉, llevó la discusión a un nivel más profundo, preguntando si la IA está realmente remodelando el cerebro humano. Basándose en su investigación, afirmó que la proliferación de la IA y los dispositivos digitales está cambiando las redes de atención, los modos de memoria, las funciones ejecutivas y los mecanismos motivacionales, con posibles efectos a largo plazo en la neuroplasticidad de niños y adolescentes.

Para ella, la IA no es solo una herramienta para mejorar la eficiencia, sino una “tecnología cognitiva” que puede intervenir activamente en las estructuras del pensamiento. Esto amplía la discusión educativa más allá de la reforma curricular, abarcando reglas de uso digital en el hogar, el tiempo de exposición infantil, las restricciones en las redes sociales y posibles futuros temas como la “educación conjunta con IA” en la crianza de los niños.

Una profunda reflexión sobre el futuro de la educación

Al revisar toda la discusión, lo más destacado no es si los ponentes son optimistas o cautelosos respecto a la IA en la educación, sino que casi todos advierten sobre un mismo hecho: el impacto de la IA en la educación no es solo una sustitución de herramientas, sino una reconfiguración conjunta de objetivos, relaciones, sistemas y la propia humanidad. Desde el papel de las universidades, el desarrollo de capacidades, la adaptación institucional, hasta las diferencias culturales, la gobernanza legal y los efectos en la neurociencia, los problemas educativos en la era de la IA se reabren y se entrelazan más estrechamente con el mercado laboral, los servicios públicos y la estructura social.

Esto implica que la reforma educativa en la era de la IA no debe limitarse a debates tecnológicos sobre “cómo usar la IA en el aula”. La cuestión más profunda es qué tipo de personas debe formar la educación y cómo mantener el juicio, la creatividad, la responsabilidad y el sentido de comunidad en un mundo donde los sistemas inteligentes participan activamente. La mesa redonda no ofreció respuestas unificadas, pero dejó claro que lo verdaderamente importante quizás sea la constante formulación de estas preguntas.

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