¿Cuál ha sido la traición en el lugar de trabajo que más te ha helado el corazón?


La más definitiva que he visto fue la de un responsable de proyecto que trabajó en una empresa cotizada durante casi diez años.
Lideró un equipo y creó el producto más exitoso de la compañía en ese momento.
Como resultado, el proyecto fue arrebatado por la alta dirección, el equipo fue desplazado, y el jefe le palmeó el hombro en una reunión diciendo que era un ajuste estratégico de la empresa, que esperara un momento.
Él no protestó, al día siguiente dejó una carta de renuncia sobre la mesa y dijo: está bien, hago espacio.
Llegó el giro. Menos de un mes después de que se fue, el nuevo responsable del proyecto perdió los datos clave.
El cliente se enfureció, la empresa convocó una reunión nocturna que no pudo resolver, y el jefe, muy preocupado, buscó a alguien para que regresara y salvara la situación.
Las condiciones que puso fueron muy simples: no importaba si se disculpaba o no, que devolvieran el control del proyecto y que retiraran al responsable que había sido asignado de forma improvisada.
El jefe en la llamada se quedó en silencio por dos segundos y dijo que la empresa había decidido que regresara.
El día que volvió, todo el equipo se levantó y le aplaudió.
El nuevo responsable, avergonzado, se fue con sus cosas, y todavía no ha cambiado la contraseña de su computadora, sigue siendo esa misma frase: “just do it”.
Él la cambió por una nueva: “just done”.
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