El mundo pierde 2.5 billones de dólares al año por corrosión.


Un nuevo recubrimiento acaba de hacer que ese problema sea resoluble.
Los recubrimientos tradicionales fallan una vez. Se agrietan, entra agua, el metal se oxida. Fin del juego.
Los recubrimientos autoreparables funcionan de manera diferente. Millones de microcápsulas están incrustadas justo debajo de la superficie, cada una llena con un agente reparador.
Cuando el recubrimiento se agrieta, las cápsulas en esa zona se rompen y liberan el agente directamente en la brecha.
Reacciona con un catalizador ya presente en el material circundante y se polimeriza, formando un nuevo sello sólido en horas.
Sin humanos. Sin equipo de mantenimiento. El material se arregla a sí mismo en el punto exacto del daño.
Ahora sobreviven a condiciones industriales. Puentes, tuberías, barcos, energía eólica en alta mar. Los primeros objetivos ya están identificados.
Si esto escala, toda la economía de mantenimiento de infraestructura física se revaloriza.
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