Recientemente me puse una regla: al ver “datos en la cadena” primero no me emociono, primero pienso en una frase—lo que veo puede ser solo la perspectiva de otra persona, o incluso estar atrasado. La validación de nodos se bloquea, RPC se sobrecarga, los servicios de indexación hacen colas y recalculan, al final, esa transferencia que estás mirando que “acaba de ocurrir”, en realidad ya pasó un rato. En pocas palabras, en la cadena no hay engaños, lo que puede engañar soy yo en mi entrada.



Estos días, todos vuelven a hablar de expectativas de reducción de tasas, el índice del dólar y los activos de riesgo suben y bajan juntos, y en realidad me pongo más nervioso: cuanto más sincronizado esté todo el mercado, más rápido se retirará la liquidez, y los retrasos en los datos serán aún más peligrosos. De todos modos, ahora cuando detecto algo anormal, busco dos fuentes más para verificar, prefiero confirmar con retraso que dejarme llevar por la ilusión de que “parece muy en tiempo real”. Así que eso es todo por ahora.
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