La diferencia esencial entre las personas comunes y las ricas no es la inteligencia, la capacidad o el trasfondo


Es el orden de pago del "valor emocional"
La forma de jugar de los ricos
En la etapa de acumulación de capital inicial, consideran el valor emocional como un costo, lo controlan, lo ahorran, y lo invierten todo en activos. Cuando los activos son lo suficientemente grandes, sacan una pequeña parte para pagar su valor emocional. La felicidad en ese momento es barata, pero su valor es real.
Y la forma de jugar de las personas comunes es exactamente lo contrario.
Cuando son pobres, persiguen locamente el valor emocional, gastan hoy la felicidad de hoy, y posponen los riesgos de mañana. El té con leche, el teléfono nuevo, los viajes improvisados, cada gasto para hacerlos felices se invierte en "valor emocional".
El resultado es:
Pobreza muy estable.
Eso no es gran cosa. Si realmente aceptas que eres una persona satisfecha y contenta, puedes vivir bien en esta vida.
El problema es:
La mayoría gasta dinero en valor emocional mientras sueña con ser rico, sin poder controlar sus deseos actuales y sin aceptar las consecuencias de la pobreza.
Quieren ambas cosas y terminan perdiéndolas ambas.
Esto se convierte en un ciclo vicioso:
No hay dinero → Gasta en pequeñas alegrías (buscando valor emocional) → No ahorra dinero → No hay capital → No hay oportunidad de prueba y error → No hay posibilidad de ganar dinero → Cada vez más pobre.
Esto no es un problema de capacidad, sino la diferencia entre deseos preestablecidos y deseos postestablecidos.
Una realidad aún más dolorosa es:
¿Crees que solo con "controlar el valor emocional" es suficiente? Eso solo te da el boleto de entrada. ¿Realmente puedes dar la vuelta a la situación? Hay dos cosas que no puedes controlar: una es la suerte y la otra es la oportunidad.
En definitiva, es "el destino".
Entre los ricos, también hay personas comunes que han llegado gracias a la suerte.
Entre las personas comunes, también hay quienes son extremadamente disciplinadas y pueden soportar toda una vida, pero les falta un momento de "viento".
Por eso, controlar los deseos solo te da la calificación para sentarte en la mesa.
Si puedes ganar o no, depende de si el destino te reparte las cartas o no.
La conclusión en una sola frase:
Para cambiar tu situación, invierte el orden de pago del valor emocional.
Incluso si al final no te salen buenas cartas, al menos serás una persona con ahorros, con confianza y sin deudas.
Eso es un millón de veces mejor que alguien pobre y terco.
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