Últimamente he visto que el mercado secundario sigue jugando con el interruptor de las regalías como si fuera un botón, los creadores se quejan, los traders también se quejan, en fin, todos sienten que les están aprovechando. En realidad, una vez que las regalías se vuelven “voluntarias”, es como si las pusieras en el menú como una propina: esperas que la gente tenga sentimientos, pero el mercado solo reconoce los costos de fricción.



Lo más gracioso es que, por otro lado, en macroeconomía vuelven a discutir sobre expectativas de reducción de tasas, el índice del dólar y los activos de riesgo suben y bajan juntos una vez, y otras veces en direcciones opuestas… En este entorno, todos quieren más liquidez y certeza, ¿quién tiene paciencia para pagar unos puntos más por “ingresos a largo plazo de los creadores”? Por muy buena que sea la narrativa, si el mercado no coopera, no sirve de nada.

Lo que he aprendido no son trucos, sino que: por más que escribamos reglas en la cadena, al final, la humanidad es quien vota.
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