Empecé a registrar cuánto gas exactamente gasté, y cuánto me desvíe para ahorrar ese poco de dinero (cross-chain, cambiar de billetera, refirmar…); resultó ser bastante útil: antes, al ver las tarifas de la red principal, automáticamente pensaba en usar L2, ahora primero pienso “¿vale la pena complicarse por esto?”. Operaciones pequeñas y frecuentes simplemente las hago en L2, para una experiencia más fluida; pero si tengo que hacer una operación importante (como permisos, interacción con contratos), prefiero pagar un poco más en la red principal, al menos me siento más tranquilo y puedo rastrear mejor si surge algún problema. Últimamente, los memes y las llamadas de famosos están en auge, la atención se dispersa muy rápido, los novatos son los más propensos a lanzarse sin siquiera mirar la cadena solo para “subirse al tren”, y la última parte no suele ser por falta de inteligencia, sino por demasiada prisa. De todos modos, ahora me apoyo en esa tabla para recordarme: ahorrar gas no significa convertir el riesgo en un cupón de descuento.

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