Últimamente, ver propuestas de votación en DAO me cansa un poco… En apariencia son “optimización de parámetros / expansión del ecosistema”, pero en realidad muchas veces se trata de escribir tablas de distribución de incentivos: quién recibe el presupuesto, quién tiene la palabra, quién puede ajustar el umbral de votación para que sea favorable a ellos. En pocas palabras, votar no es sobre elegir lo bueno o lo malo, sino sobre quién estará más cómodo en los próximos dos meses.



Lo más gracioso es que ahora todos están impulsando incentivos en la red de prueba, vigilando los puntos, adivinando si la red principal emitirá tokens, y luego un montón de propuestas aprovechan para meter la “definición de contribución”: qué acciones cuentan como contribución, quién califica, a quién se le da la puntuación. Crees que estás votando por un ideal, pero en realidad estás votando por el sistema de permisos.

Mi método actual es muy simple: primero reviso hacia dónde va el presupuesto y quién firma, luego veo cómo modifican los incentivos en las propuestas, y solo al final considero la visión atractiva. Aunque es desalentador, al menos ya no dejo que las palabras “consenso comunitario” sean un control remoto que presiono a voluntad.
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