Estos días nuevamente he visto que la tasa de financiamiento se ha volcado de manera exagerada, la emoción en el grupo también es muy unificada: o es una apuesta o es burla. La verdad es que en estos momentos me resulta más fácil dudar — escuchar que uno hace contra la tendencia suena muy bien, pero tienes que aguantar ese período en el que “puede ser aún más extremo”, sufriendo pérdidas en lo más difícil.



Mi hábito personal es preguntar primero: ¿estoy ganando por la recuperación de la volatilidad, o estoy apostando a la dirección? Si solo la tasa es demasiado disparatada, prefiero tomar una posición pequeña contra la tendencia, con un stop muy ajustado; si también hay tensión en el lado macro (recientemente los rendimientos de los bonos estadounidenses y los productos de rendimiento en cadena se comparan mucho), entonces prefiero evitar la volatilidad, no exponiéndome en el mercado grande solo por esa tasa.

De todos modos, no hago predicciones, lo registro: tasas extremas se parecen más a un termómetro de emociones, no a un botón de “reversión obligatoria”. Hoy prefiero ser conservador, moverme poco.
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