La empresa despidió a un empleado mayor de 40 años.


El día que se fue, empacó sus cosas lentamente, limpiando cada pequeño adorno en su escritorio.
Nadie le acompañó.
Llegó a la puerta, miró hacia atrás, sin decir nada.
Al día siguiente, su discípulo, que había estado bajo su mando durante tres años, tomó su lugar.
El discípulo publicó un mensaje en su red social: "Un nuevo comienzo, agradecido."
Alguien comentó: "¿Tu maestro acaba de irse y tú ya tomaste su puesto?"
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado