Lo intenté una vez, me hice un experimento de “aislamiento de tendencias”: al ver que la línea de tiempo volvía a mostrar una narrativa nueva, no me lancé de inmediato, primero cerré la cartera y fui a la cadena a echar un vistazo a los datos reales (direcciones activas, número de transacciones, si las interacciones con contratos son solo un grupo de números que van y vienen), y luego decidí si involucrarme o no. En pocas palabras, lo más duro de la economía de la atención es que te hagan sentir que “si llegas tarde, ya no hay nada”, y en cuanto te emocionas, te conviertes en liquidez.



Esa vez, me enfoqué en juegos en cadena, en un grupo todos estaban diciendo “empezando” o “minando”, pero al mirar, era evidente que estaban soportando la inflación, con estudios que usaban cuentas en masa para aprovecharse, y cuando el precio de la moneda bajaba, caía en espiral, y el debate entre los jugadores era aún más intenso… En ese momento, solo dejé un poco de coste de experiencia, y retiré todo lo demás, mi estado mental se alivió muchísimo. De todos modos, ahora me pongo una regla: cuanto más alta sea la tendencia, más lento reacciono, primero confirmo que no depende de subsidios para mantenerse, prefiero perder la oportunidad que pagar la tuition varias veces.
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